Te he contado cómo la precisión quirúrgica de Hannibal Lecter no es ficción, sino que bebe directamente de Andreas Vesalio, el padre de la anatomía moderna. Te he mostrado cómo el arte de abrir un cuerpo es una danza macabra que tiene más de 500 años de antigüedad.
Pero en el vídeo me guardé el secreto más oscuro.
Vesalio puso la técnica, el bisturí y el conocimiento. Pero, ¿quién puso el alma? ¿Quién inspiró esa mirada penetrante, esa elegancia aristocrática y esa capacidad terrorífica para meterse en tu mente mientras te habla con una educación exquisita?
Agárrate, porque la historia que Thomas Harris (el autor de El Silencio de los Corderos) tardó 50 años en confesar, es mucho más inquietante que la ficción.

“El diablo anda suelto en Monterrey”
Monterrey, al norte de México, vive sumida en una psicosis colectiva. La gente murmura que el diablo camina entre ellos. Han aparecido cuerpos desmembrados y familias masacradas en las carreteras.
En medio de este caos aterriza un joven periodista estadounidense de 23 años. Se llama Thomas Harris. No es famoso, no ha escrito ningún best-seller. Solo es un periodista enviado por una revista para entrevistar a un convicto americano, Dykes Askew Simmons.
Simmons ha intentado escapar y los guardias lo han cosido a balazos. Debería estar muerto. Pero alguien lo ha salvado.
El Doctor Salazar
Harris se encuentra en la enfermería de la prisión con el hombre que salvó la vida del convicto. Se presenta como el Dr. Salazar.
Harris lo describe así:
Un hombre pequeño, ligero, con cabello rojo oscuro. Se paraba muy derecho y había cierta elegancia en él
El Dr. Salazar no habla de medicina. Habla de la mente.
Comienza a interrogar al joven Harris con una curiosidad clínica, casi depredadora. Le pregunta sobre las cicatrices del convicto Simmons, sobre su labio leporino, sobre si cree que su fealdad lo convirtió en una víctima antes que en un verdugo.
El diálogo se vuelve tenso. El médico mira fijamente al periodista y le lanza una pregunta que helaría la sangre de cualquiera:
Usted es periodista, Sr. Harris.
¿Cómo pondría eso en su diario?
¿Cómo trata el miedo al tormento en el periodismo?
¿Podría decir algo mordaz sobre el tormento?
Harris queda fascinado. La inteligencia de ese hombre, su pulcritud en medio de la inmundicia de una cárcel mexicana, su capacidad para diseccionar la psicología humana...
Cuando llega a la salida, le pregunta al alcaide por ese hombre. El alcaide se detiene, lo mira y le suelta la bomba:
El médico es un asesino

El Monstruo
El “Dr. Salazar” no existía. Su nombre real era Alfredo Ballí Treviño.
Era un médico brillante de la clase alta, respetado en su comunidad, conocido por atender gratis a los pobres. Pero el 8 de octubre de 1959, algo se rompió. En su consultorio del barrio Talleres, tras una discusión (se sospecha pasional), sedó a su pareja, Jesús Castillo Rangel.
Y aquí es donde la realidad supera a la ficción de Hannibal.
Con la víctima aún viva, Ballí utilizó sus conocimientos quirúrgicos (esos que te mencioné en el vídeo sobre Vesalio) para desmembrarlo con una precisión absoluta. Intentó empaquetar los restos en una caja diminuta.
Como cirujano, pudo empaquetar a su víctima en una caja sorprendentemente pequeña
Ballí no era un caníbal. No se comía a sus víctimas. Pero tenía algo más aterrador que el apetito: tenía clase.
El nacimiento de un icono
Thomas Harris guardó ese recuerdo durante décadas. Cuando se sentó a escribir El Silencio de los Corderos, necesitaba un villano que no fuera un simple bruto. Necesitaba a alguien con un intelecto superior.
Recordó al médico de Monterrey. Recordó su elegancia. Cómo se sentió al ser analizado por él…
Hannibal Lecter nació ese día en la prisión. La quietud, la postura erguida, la educación impecable y la mente afilada como un bisturí... todo eso es Alfredo Ballí.
Lo más escalofriante es que Ballí salió de prisión a finales de los años 70. Volvió a su consultorio. Siguió atendiendo pacientes hasta su muerte en 2009. Vivió entre sus vecinos como un fantasma respetable, un “monstruo” que salvaba vidas de día y cargaba con sus secretos de noche.
La anatomía del mal
Ahí lo tienes. La próxima vez que veas a Anthony Hopkins, no estás viendo solo una actuación. Estás viendo el reflejo de un médico mexicano que, en 1959.

Para cerrar este círculo entre la ciencia de Vesalio y la mente de Ballí, he ilustrado el artículo con las láminas originales de De humani corporis fabrica, las mismas que inspiraron la técnica real que Ballí usó y que Lecter perfeccionó en la pantalla.
Disfruta de la belleza... si puedes olvidar el horror.
Fuentes
El cerebro en el libro De Humani Corporis Fabrica, de Andrés Vesalio. Acta Médica Grupo Ángeles 2015;13(3):199-205 https://www.medigraphic.com/pdfs/actmed/am-2015/am153m.pdf
De humani corporis fabrica - Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/De_humani_corporis_fabrica
Alfredo Ballí: el médico asesino de Monterrey que inspiró a Hannibal Lecter - Infobae https://www.infobae.com/america/mexico/2021/02/06/alfredo-balli-el-medico-asesino-de-monterrey-que-inspiro-al-famoso-doctor-hannibal-lecter/
Wikipedia - Hannibal Lecter (español) https://es.wikipedia.org/wiki/Hannibal_Lecter Harris reveló en prólogo edición 2013 de The Silence of the Lambs que se inspiró en Alfredo Ballí Treviño, conocido como “Dr. Salazar”.
The Mexican Doctor Who Inspired Hannibal Lecter’s Dark Legacy - Latin American Post https://latinamericanpost.com/life/the-mexican-doctor-who-inspired-hannibal-lecters-dark-legacy/
Who Was The Real Hannibal Lecter - Latin Times https://www.latintimes.com/who-was-real-hannibal-lecter-see-photo-gay-mexican-doctor-alfredo-balli-trevino-who-129808
My Girlfriend and I Found the Real Hannibal Lecter for Thomas Harris - Vice https://www.vice.com/en/article/i-found-the-real-hannibal-lecter-for-thomas-harris/
Mexico: No More Adobe - TIME Magazine https://content.time.com/time/subscriber/article/0,33009,844754,00.html
Film crew interviews Stephenville man - prison break Mexico https://www.beneaththesurfacenews.com/post/film-crew-interviews-stephenville-man-who-helped-orchestrate-federal-prison-break-in-mexico
Agradecimientos
A José Villalón Ogáyar por compartir el artículo El cerebro en el libro De Humani Corporis Fabrica
A Humberto Villarreal Salas por compartir el artículo sobre Alfredo Ballí






