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Transcripción

Tu cerebro te engaña (y por eso los cirujanos vestimos de verde)

un error de diseño en los hospitales mató a miles de personas

Eres un cirujano en 1914. El rey del mambo. Entras en tu quirófano y todo es blanco nuclear. Paredes, sábanas, batas. Todo muy Apple Store. Porque blanco = limpio, ¿verdad?

Pues no. El blanco era un asesino.

Llevo años operando y si hay algo que he aprendido es que la biología humana es fascinante, pero el cerebro... es un mentiroso compulsivo.

Genera un “relleno de datos” que provocó una carnicería silenciosa durante 50 años.

El problema de la “pantalla quemada”

Si peinas canas, seguro que recuerdas los viejos monitores de tubo o las primeras teles de plasma. Si dejabas una imagen fija mucho tiempo, se quedaba “quemada” en la pantalla.

A tus ojos les pasa lo mismo.

Cuando yo estoy operando (o cualquier cirujano de hace un siglo), paso horas mirando fijamente una cosa: sangre. Rojo intenso visceral. Mis conos (las células del ojo que detectan el color) están gritando

¡ROJO, ROJO, ROJO!

al cerebro sin parar.

Después de 4-6 horas, esas células se agotan. Se “queman”. Y si de repente levanto la vista hacia una pared blanca inmaculada, mi cerebro entra en pánico por la falta de señal roja e intenta compensar lanzando el color opuesto del espectro.

El verde.

Fantasmas en el abdomen

Aquí es donde la historia se pone

Oye, eso parece tejido necrótico o infectado, ¡corta ahí!

Pero no había nada. Solo una ilusión óptica provocada por un mal diseño.

El parche de actualización: verde al rescate (¿o no?)

La solución llegó tarde, en los años 60, y fue ridículamente simple: si el rojo agota la vista, pongamos verde por todas partes. El verde es el

Resulta que vestir de verde tiene un efecto secundario bastante asqueroso que descubrimos de la peor manera posible en 2008. Un “efecto camuflaje” que disparó las infecciones en hospitales que llevaban décadas funcionando bien.

Fuentes

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Por supuesto, sigue adelante.