Es un libro impactante, para releer a lo largo de la vida, el de Victor Frankl.
Por otro lado coincido contigo en la epidemia de victimismo y etiquetas, hay un artículo muy interesante por aquí, por Substack, que tiene que ver en parte con lo que cuentas (por si le quieres echar un vistazo: https://estilo.substack.com/p/cuando-perdimos-la-personalidad-la)
Sin embargo no dejo de pensar que no podemos dejar fuera (no es una excusa, trata de ser una visión amplia de la complejidad del asunto) un aspecto más social y menos individualista en las soluciones. No sé muy bien cómo se haría, pero no todo es cuestión de ver las cosas de una determinada forma y cambiar desde dentro (que, por cierto, ese es el negocio actual de tantos gurús del bienestar), sino que hay todo un entorno, un ecosistema que transformar. En la experiencia laboral, por ejemplo, muchas personas están quemadas, se dan de baja, se les da por enfermas. Pasa el periodo de baja, la persona se recupera...y vuelve al mismo lugar donde enfermó donde nada ha cambiado. Me interesa todo esto, gracias! :-)
Hay un abordaje psicoterapéutico, familiar sistémico, que parte de la idea de que todos somos un engrane en una máquina inmensa; por lo que, si tú cambias obligas a la maquinaria a que se adapte para seguir funcionando.
No es fácil porque el sistema se resiste al cambio pero al final va a suceder una de 3 cosas, el sistema se adapta a ti, el sistema se resiste y te termina venciendo o el sistema te expulsa.
Es un abordaje muy interesante que se puede aplicar a la familia, al trabajo o cualquier círculo social en el que nos movamos.
Claro, en cualquier caso debemos tener en cuenta que el sistema no está fuera de cada uno de nosotros, sino que nos da forma, y que tú cambies ya hace que las cosas cambien sin que muchas veces tú controles completamente el sentido del cambio. Un cambio puede hacer mella, mejorar, empeorar las condiciones del sistema. Pero a qué coste, me pregunto a veces, sobre todo cuando no se ve el cambio como algo compartido y sustentado por lo común, sino como un cambio del que tú eres responsable. Entre el victimismo o el superetiquetado (tengo ansiedad generalizada, soy neurodivergente) y el "cambia tu forma de ver las cosas" (si la vida te da limones, haz limonada) deberíamos ensayar otras opciones. Ambas parten de un individualismo atroz que bloquea y adormece a la juventud y del que el poscapitalismo sigue sacando tajada (medicación, gurús, talleres, meditación...) La cuestión es que más allá del núcleo familiar también se pueda hacer esa terapia relacional de forma efectiva (Terapia de barrio? ;-) Terapia de centro escolar? ) Gracias por tu aportación :-)
Me encanta tu línea. En verdad la actulidad es un auténtico desbordamiento de etiquetas victimistas, antes prefiero ser saholin. Me canso, pero amor la victoria sobre mi misma. Gracias por recordarnos estás cosas.
El hombre en busca de sentido es uno de los libros que más veces he leído. Y en un mundo donde ser la víctima es lo más común, responsabilizarte de tu vida se vuelve un acto revolucionario.
Detesto cuando me topo con gente que parten de la victimización para no hacer algo, nunca puedes debatir con ellos, nunca te darán un punto como válido porque siempre tienen un sufrimiento que justifica cualquier cosa y si tú logras algo y lo celebras te dicen que estás mal y que debes revisar tus privilegios.
Me niego a convertirme en una víctima de las circunstancias y opto por responsabilizarme y aferrarme a esa última libertad que es decidir sobre mis circunstancias, prefiero decidir mi propio veneno y aceptar sus consecuencias que dejar que otros lo decidan por mi.
El hombre en busca de sentido es uno de los libros que más veces he leído. Y en un mundo donde ser la víctima es lo más común, responsabilizarte de tu vida se vuelve un acto revolucionario.
Detesto cuando me topo con gente que parten de la victimización para no hacer algo, nunca puedes debatir con ellos, nunca te darán un punto como válido porque siempre tienen un sufrimiento que justifica cualquier cosa y si tú logras algo y lo celebras te dicen que estás mal y que debes revisar tus privilegios.
Me niego a convertirme en una víctima de las circunstancias y opto por responsabilizarme y aferrarme a esa última libertad que es decidir sobre mis circunstancias, prefiero decidir mi propio veneno y aceptar sus consecuencias que dejar que otros lo decidan por mi.
Gran libro que te abre los ojos o te obliga a cerrarlos.
Conozco a una persona que calculó que podía vivir de las rentas con el IMV. Su vida se convirtió en un asunto de comodidad, siendo su problema más grave la posición del cojín a la hora de mantenerse sentada.
No sé en qué chupito, copa o trago de vino su cerebro hizo clic y perdió el control. Entró y salió durante años de centros de rehabilitación sin que nadie pudiera hacer nada. Su vida estaba vacía y la llenaba con alcohol barato.
Después de un tiempo la vi, sonriente y me dio un abrazo. Era notable que no bebía, pero además me contó que iba al gimnasio a diario y que se pasaba el día buscando distracciones (le aconsejé hacer puzzles). La última vez que hablé con ella llevaba dos semanas sin fumar y la incomodidad se había convertido en su estilo de vida.
Ya no se queja por su mala fortuna, sino que abraza nuevos proyectos.
Es feliz y, sin saberlo, pone en práctica la filosofía estoica.
Me gustaría proponerte el artículo "En este país" de Mariano José de Larra a principios de siglo XIX. En ese artículo podrás verte reflejada, pues hace dos siglos ese victimismo y esa sociedad de la queja estaba vigente...
No es correcto generalizar q “los coaches te dicen…” porque no todos actuamos igual.
Yo en mi caso, siempre les digo que no tengo pastillas x sacarlos de su estado emocional, y que el túnel del cambio tiene mal sabor durante el trayecto pero final feliz.
Gracias!! Ahora que está tan de moda ir a terapia, cada vez veo más este perfil: personas justificando sus actitudes de mierda en sus heridas o en sus padres…🥲
Súper bueno el artículo. Me gustó mucho, aunque no he leído el libro como tal, si hay muchas historias de superación alrededor del horror fascista y otras experiencias. También me leí los comentarios y los hallé muy interesantes. Me encuentro haciendo una investigación sobre el dolor producto de los conflictos armados y he abandonado la categoría de víctima, por lo mismo que aprecia la autora en el texto. Creo que no solo es una cuestión de que la gente se sienta víctima y se acomode, si no que las políticas del estado incentivan ese tipo de comportamiento al no resolver los problemas estructurales de desigualdad y apuntalar el techo con ayudas. No quiero decir con esto que no se deba ayudar pero… el victimismo es un negocio lucrativo desde muchos ángulos. Y estoy de acuerdo también con Angelina, hay personas que sufren mucho en este sistema y se le va la vida. Entonces estoy tratando de cuadrar todas esas visiones para comprender el dolor… deséenme suerteeee :) muchas gracias.
Me ha encantado, como en general todas tus publicaciones que, a partir de la historia o tus vivenvias, motivan y te dan un empujoncito a despertar y vivir mejor. Enhorabuena y gracias!
Hoy te has levantado fuerte. Entre esto, y lo de que operas a mas obesos/sedentarios que a maratonianos, estás en la diana de las críticas. Pero bueno, tienes más razón que un santo, o santa en este caso
Es un libro impactante, para releer a lo largo de la vida, el de Victor Frankl.
Por otro lado coincido contigo en la epidemia de victimismo y etiquetas, hay un artículo muy interesante por aquí, por Substack, que tiene que ver en parte con lo que cuentas (por si le quieres echar un vistazo: https://estilo.substack.com/p/cuando-perdimos-la-personalidad-la)
Sin embargo no dejo de pensar que no podemos dejar fuera (no es una excusa, trata de ser una visión amplia de la complejidad del asunto) un aspecto más social y menos individualista en las soluciones. No sé muy bien cómo se haría, pero no todo es cuestión de ver las cosas de una determinada forma y cambiar desde dentro (que, por cierto, ese es el negocio actual de tantos gurús del bienestar), sino que hay todo un entorno, un ecosistema que transformar. En la experiencia laboral, por ejemplo, muchas personas están quemadas, se dan de baja, se les da por enfermas. Pasa el periodo de baja, la persona se recupera...y vuelve al mismo lugar donde enfermó donde nada ha cambiado. Me interesa todo esto, gracias! :-)
Hay un abordaje psicoterapéutico, familiar sistémico, que parte de la idea de que todos somos un engrane en una máquina inmensa; por lo que, si tú cambias obligas a la maquinaria a que se adapte para seguir funcionando.
No es fácil porque el sistema se resiste al cambio pero al final va a suceder una de 3 cosas, el sistema se adapta a ti, el sistema se resiste y te termina venciendo o el sistema te expulsa.
Es un abordaje muy interesante que se puede aplicar a la familia, al trabajo o cualquier círculo social en el que nos movamos.
Claro, en cualquier caso debemos tener en cuenta que el sistema no está fuera de cada uno de nosotros, sino que nos da forma, y que tú cambies ya hace que las cosas cambien sin que muchas veces tú controles completamente el sentido del cambio. Un cambio puede hacer mella, mejorar, empeorar las condiciones del sistema. Pero a qué coste, me pregunto a veces, sobre todo cuando no se ve el cambio como algo compartido y sustentado por lo común, sino como un cambio del que tú eres responsable. Entre el victimismo o el superetiquetado (tengo ansiedad generalizada, soy neurodivergente) y el "cambia tu forma de ver las cosas" (si la vida te da limones, haz limonada) deberíamos ensayar otras opciones. Ambas parten de un individualismo atroz que bloquea y adormece a la juventud y del que el poscapitalismo sigue sacando tajada (medicación, gurús, talleres, meditación...) La cuestión es que más allá del núcleo familiar también se pueda hacer esa terapia relacional de forma efectiva (Terapia de barrio? ;-) Terapia de centro escolar? ) Gracias por tu aportación :-)
Me encanta tu línea. En verdad la actulidad es un auténtico desbordamiento de etiquetas victimistas, antes prefiero ser saholin. Me canso, pero amor la victoria sobre mi misma. Gracias por recordarnos estás cosas.
El hombre en busca de sentido es uno de los libros que más veces he leído. Y en un mundo donde ser la víctima es lo más común, responsabilizarte de tu vida se vuelve un acto revolucionario.
Detesto cuando me topo con gente que parten de la victimización para no hacer algo, nunca puedes debatir con ellos, nunca te darán un punto como válido porque siempre tienen un sufrimiento que justifica cualquier cosa y si tú logras algo y lo celebras te dicen que estás mal y que debes revisar tus privilegios.
Me niego a convertirme en una víctima de las circunstancias y opto por responsabilizarme y aferrarme a esa última libertad que es decidir sobre mis circunstancias, prefiero decidir mi propio veneno y aceptar sus consecuencias que dejar que otros lo decidan por mi.
El hombre en busca de sentido es uno de los libros que más veces he leído. Y en un mundo donde ser la víctima es lo más común, responsabilizarte de tu vida se vuelve un acto revolucionario.
Detesto cuando me topo con gente que parten de la victimización para no hacer algo, nunca puedes debatir con ellos, nunca te darán un punto como válido porque siempre tienen un sufrimiento que justifica cualquier cosa y si tú logras algo y lo celebras te dicen que estás mal y que debes revisar tus privilegios.
Me niego a convertirme en una víctima de las circunstancias y opto por responsabilizarme y aferrarme a esa última libertad que es decidir sobre mis circunstancias, prefiero decidir mi propio veneno y aceptar sus consecuencias que dejar que otros lo decidan por mi.
Gran libro que te abre los ojos o te obliga a cerrarlos.
Conozco a una persona que calculó que podía vivir de las rentas con el IMV. Su vida se convirtió en un asunto de comodidad, siendo su problema más grave la posición del cojín a la hora de mantenerse sentada.
No sé en qué chupito, copa o trago de vino su cerebro hizo clic y perdió el control. Entró y salió durante años de centros de rehabilitación sin que nadie pudiera hacer nada. Su vida estaba vacía y la llenaba con alcohol barato.
Después de un tiempo la vi, sonriente y me dio un abrazo. Era notable que no bebía, pero además me contó que iba al gimnasio a diario y que se pasaba el día buscando distracciones (le aconsejé hacer puzzles). La última vez que hablé con ella llevaba dos semanas sin fumar y la incomodidad se había convertido en su estilo de vida.
Ya no se queja por su mala fortuna, sino que abraza nuevos proyectos.
Es feliz y, sin saberlo, pone en práctica la filosofía estoica.
¡Muy bueno! Completamente de acuerdo.
Me gustaría proponerte el artículo "En este país" de Mariano José de Larra a principios de siglo XIX. En ese artículo podrás verte reflejada, pues hace dos siglos ese victimismo y esa sociedad de la queja estaba vigente...
No es correcto generalizar q “los coaches te dicen…” porque no todos actuamos igual.
Yo en mi caso, siempre les digo que no tengo pastillas x sacarlos de su estado emocional, y que el túnel del cambio tiene mal sabor durante el trayecto pero final feliz.
Saludos
👏👏👏
Lo de entender el contexto ni te lo planteas…Medicina Neoliberal individualista Geek
Gracias!! Ahora que está tan de moda ir a terapia, cada vez veo más este perfil: personas justificando sus actitudes de mierda en sus heridas o en sus padres…🥲
Súper bueno el artículo. Me gustó mucho, aunque no he leído el libro como tal, si hay muchas historias de superación alrededor del horror fascista y otras experiencias. También me leí los comentarios y los hallé muy interesantes. Me encuentro haciendo una investigación sobre el dolor producto de los conflictos armados y he abandonado la categoría de víctima, por lo mismo que aprecia la autora en el texto. Creo que no solo es una cuestión de que la gente se sienta víctima y se acomode, si no que las políticas del estado incentivan ese tipo de comportamiento al no resolver los problemas estructurales de desigualdad y apuntalar el techo con ayudas. No quiero decir con esto que no se deba ayudar pero… el victimismo es un negocio lucrativo desde muchos ángulos. Y estoy de acuerdo también con Angelina, hay personas que sufren mucho en este sistema y se le va la vida. Entonces estoy tratando de cuadrar todas esas visiones para comprender el dolor… deséenme suerteeee :) muchas gracias.
Me encantas sigue asi
Es muy fácil, culpabizar otras personas, pero también perdimos control de nuestras vidas en el proceso!
Me ha encantado, como en general todas tus publicaciones que, a partir de la historia o tus vivenvias, motivan y te dan un empujoncito a despertar y vivir mejor. Enhorabuena y gracias!
Hoy te has levantado fuerte. Entre esto, y lo de que operas a mas obesos/sedentarios que a maratonianos, estás en la diana de las críticas. Pero bueno, tienes más razón que un santo, o santa en este caso
Excelente artículo, me encantan todos, te leo desde Colombia, un saludo :)