Gracias debería ser lectura obligatoria de todo trasplantado. Yo lo soy de cadera, anduve con mi cadera destrozada todo lo que pude mientras me decían que descansara, practiqué Chi kung a pasar de la dificultad, logré ir sin muletas hasta que encontré al bendito cirujano que no me habló de limitación, que me produjo toda la confianza y después me moví a pesar del dolor porque es necesario para estar libre y no ser una carga para nadie, y porque superarse y querer hacerlo es lo que mejora todo
Si algo me está quedando muy claro después de leer tus artículos es la necesidad, léase obligación, de moverse no matter how. No sé si os preparan en la carrera a encajar el impacto que provocáis en las vidas, o si esa actitud ya la traéis de casa cuando os matriculáis en primero, pero sólo tengo palabras de agradecimiento por vuestra labor. Y en tu caso se añade el plus de hacerlo explicando el porqué de forma accesible para los que necesitan oírlo. Congrats!
Muchas personas caen en eso, a mí me ha pasado. Uno se queja de tonterías sin darse cuenta de la oportunidad que tiene y de lo agradecido que debe estar de poder vivir la vida que muchos desafortunados solo pueden soñar.
Super motivante e instructivo, lo recordaré cuando la pereza muscular y la inactividad sedentaria se apoderen de mis piernas, mi cerebro y mi espasticidad bloqueante.Quién quiere puede, quién no quiere, evidentemente no puede Todos podemos!A seguir!
La historia es brutal porque pone perspectiva muy rápido. El cuerpo humano está diseñado para adaptarse a cosas muchísimo más duras de lo que creemos. A veces el problema no es el dolor, es que hemos perdido la referencia de lo que el cuerpo realmente puede soportar.
Siempre me motivas a moverme y ahora lo necesito más que nunca. Esperando una artroscopia por una sinovitis vellonodular, lo único que pienso es en cómo conseguir que esa rodilla no se quede rígida y aún con dolor hacer los dos ejercicios que me han recomendado para aguantar hasta la operación. Estas historias me hacen pensar en lo maravilloso que puede ser el ser humano y me emociona leerlas, porque te dan otra perspectiva de lo que te ocurre. ¡Muchas gracias Inés!
En mi opinión no podemos minusvalorar el dolor. El dolor extremo puede llevarnos a actos extremos, desde cortarnos una extremidad, a tirarnos por la ventana. Aunque suene extremo, es real. Se puede decir que uno se ha rendido, pero no todos tenemos la misma capacidad de aguante, o no gestionamos igual el dolor. La psique humana es una caja de sorpresas.
Recién operado de prótesis de rodilla. Todo ha salido perfecto. Todas las incidencias que te cuentan son pocas con la realidad. Pero usted mucha razón. El ser humano es egoísta por naturaleza. En mí caso. Los ejercicios me los mando mi operador el mismo día del alta. Que fueron una sola noche en la clínica. Al principio me pareció un poco salvaje. Pero , le hice caso a mi manera. Llevo casi dos semanas con un fisio y me ha dado una pauta de tres semanas para estar mucho mejor. Ahora veo que poco a poco lo estoy consiguiendo. De repente subo la pierna operada y me parece un milagro. La edad pienso que también influye mucho en la recuperación. Por lo demás , hielo y usar sin miedo las muletas, creo que hay está la clave. Bueno, no sabe cómo le agradezco su artículo. Espero leerla durante mucho tiempo.
Me ha gustado mucho este post. Desde el 2022 vivo una situación difícil con mi padre, que sufrió un ictus, y básicamente no quiere hacer nada. La terquedad mía y de mis hermanas, más la terapia, lograron que volviera a caminar, y que se mantenga con un cuerpo funcional, pero lo mantenemos entre todos, estoy convencida de que si su voluntad un día se despierta, puede hacer mil cosas y hasta ser independiente de nuevo. Tiene 64 años, es joven, pero la parte que depende de él mismo aún no sale a flote. Entiendo que puede ser depresión también, y que no es fácil, pero todos estos casos me inspiran a ayudarle a continuar.
Hace 30 años me fisuré un codo por una caída y me escayolaron el brazo. El traumatólogo me prescribió reposo absoluto del codo y me pareció bien ... pero cuando me adelantó que perdería rango de movimiento apareció Antonio Ozores en mi cabeza y me dijo "¡No hijo, no!".
Me puse diariamente alarmas cada media hora y forzaba el brazo escayolado, subiéndolo con el sano. Mis lágrimas de dolor me costaba. Día a día, el puño consiguió llegar al pómulo (mojado), el pulgar llegó a la oreja ... hasta que el meñique acabó rebasando la oreja.
Llegué a la revisión del traumatólogo con la escayola hecha unos zorros. Pero no hubo rapapolvo: en el ínterin, este especialista se había actualizado y me explicó cómo, gracias a que ignoré su recomendación, mi rango de movimiento se había conservado. Estuve rompiendo constantemente hueso de nueva creación (que, con la inmovilización, habría bloqueado mi codo) y ganando décimas de milímetro cada día. Esta es la humilde historia de un paciente cabezón y afortunado.
Gracias debería ser lectura obligatoria de todo trasplantado. Yo lo soy de cadera, anduve con mi cadera destrozada todo lo que pude mientras me decían que descansara, practiqué Chi kung a pasar de la dificultad, logré ir sin muletas hasta que encontré al bendito cirujano que no me habló de limitación, que me produjo toda la confianza y después me moví a pesar del dolor porque es necesario para estar libre y no ser una carga para nadie, y porque superarse y querer hacerlo es lo que mejora todo
Si algo me está quedando muy claro después de leer tus artículos es la necesidad, léase obligación, de moverse no matter how. No sé si os preparan en la carrera a encajar el impacto que provocáis en las vidas, o si esa actitud ya la traéis de casa cuando os matriculáis en primero, pero sólo tengo palabras de agradecimiento por vuestra labor. Y en tu caso se añade el plus de hacerlo explicando el porqué de forma accesible para los que necesitan oírlo. Congrats!
Ojalá todos los médicos fueran Inés moreno, ella tiene realmente una gran inteligencia, pero sobre todo tiene vocación, eso la hace lo que ella es.
Poco va de ventrílocuo a ventrículo.
Como siempre es un placer leerte.
Y aprender tantas historias sobre gente que se ha sobrepuesto a tanto sufrimiento, hace que pongas en perspectiva los problemas.
Muchas personas caen en eso, a mí me ha pasado. Uno se queja de tonterías sin darse cuenta de la oportunidad que tiene y de lo agradecido que debe estar de poder vivir la vida que muchos desafortunados solo pueden soñar.
Eso pasa sin estar trasplantado ni nada.
Super motivante e instructivo, lo recordaré cuando la pereza muscular y la inactividad sedentaria se apoderen de mis piernas, mi cerebro y mi espasticidad bloqueante.Quién quiere puede, quién no quiere, evidentemente no puede Todos podemos!A seguir!
Impresionante el contraste de las historias y del valor que cada quien encuentra en la vida y en cada acto.
La historia es brutal porque pone perspectiva muy rápido. El cuerpo humano está diseñado para adaptarse a cosas muchísimo más duras de lo que creemos. A veces el problema no es el dolor, es que hemos perdido la referencia de lo que el cuerpo realmente puede soportar.
Me ha encantado, muchas gracias por explicarlo tan bien
Siempre me motivas a moverme y ahora lo necesito más que nunca. Esperando una artroscopia por una sinovitis vellonodular, lo único que pienso es en cómo conseguir que esa rodilla no se quede rígida y aún con dolor hacer los dos ejercicios que me han recomendado para aguantar hasta la operación. Estas historias me hacen pensar en lo maravilloso que puede ser el ser humano y me emociona leerlas, porque te dan otra perspectiva de lo que te ocurre. ¡Muchas gracias Inés!
Excelente lectura, como siempre.
En mi opinión no podemos minusvalorar el dolor. El dolor extremo puede llevarnos a actos extremos, desde cortarnos una extremidad, a tirarnos por la ventana. Aunque suene extremo, es real. Se puede decir que uno se ha rendido, pero no todos tenemos la misma capacidad de aguante, o no gestionamos igual el dolor. La psique humana es una caja de sorpresas.
Aquí una enganchada a tus publicaciones. Me encanta leerte y por supuesto aprender de todo lo que nos cuentas. Muchísimas gracias 😘
Recién operado de prótesis de rodilla. Todo ha salido perfecto. Todas las incidencias que te cuentan son pocas con la realidad. Pero usted mucha razón. El ser humano es egoísta por naturaleza. En mí caso. Los ejercicios me los mando mi operador el mismo día del alta. Que fueron una sola noche en la clínica. Al principio me pareció un poco salvaje. Pero , le hice caso a mi manera. Llevo casi dos semanas con un fisio y me ha dado una pauta de tres semanas para estar mucho mejor. Ahora veo que poco a poco lo estoy consiguiendo. De repente subo la pierna operada y me parece un milagro. La edad pienso que también influye mucho en la recuperación. Por lo demás , hielo y usar sin miedo las muletas, creo que hay está la clave. Bueno, no sabe cómo le agradezco su artículo. Espero leerla durante mucho tiempo.
Un saludo, todavía con mucho dolor…
Que bueno
Me ha gustado mucho este post. Desde el 2022 vivo una situación difícil con mi padre, que sufrió un ictus, y básicamente no quiere hacer nada. La terquedad mía y de mis hermanas, más la terapia, lograron que volviera a caminar, y que se mantenga con un cuerpo funcional, pero lo mantenemos entre todos, estoy convencida de que si su voluntad un día se despierta, puede hacer mil cosas y hasta ser independiente de nuevo. Tiene 64 años, es joven, pero la parte que depende de él mismo aún no sale a flote. Entiendo que puede ser depresión también, y que no es fácil, pero todos estos casos me inspiran a ayudarle a continuar.
Hace 30 años me fisuré un codo por una caída y me escayolaron el brazo. El traumatólogo me prescribió reposo absoluto del codo y me pareció bien ... pero cuando me adelantó que perdería rango de movimiento apareció Antonio Ozores en mi cabeza y me dijo "¡No hijo, no!".
Me puse diariamente alarmas cada media hora y forzaba el brazo escayolado, subiéndolo con el sano. Mis lágrimas de dolor me costaba. Día a día, el puño consiguió llegar al pómulo (mojado), el pulgar llegó a la oreja ... hasta que el meñique acabó rebasando la oreja.
Llegué a la revisión del traumatólogo con la escayola hecha unos zorros. Pero no hubo rapapolvo: en el ínterin, este especialista se había actualizado y me explicó cómo, gracias a que ignoré su recomendación, mi rango de movimiento se había conservado. Estuve rompiendo constantemente hueso de nueva creación (que, con la inmovilización, habría bloqueado mi codo) y ganando décimas de milímetro cada día. Esta es la humilde historia de un paciente cabezón y afortunado.