Ni House, ni Grey, ni leches: el mejor médico de la historia fue un escritor
y es su cumpleaños
Hoy es 7 de febrero. Si abres Google, te dirán que es el cumpleaños de Charles Dickens, el “gran novelista victoriano”. Bla, bla, bla.
Yo paso de la literatura hoy. Vengo a reivindicar al Dickens médico.
Porque seamos honestos: la medicina de 1850 era una broma de mal gusto. Los cirujanos operaban con levita llena de sangre seca (por “prestigio”), lavarse las manos se consideraba una excentricidad de franceses.
Y en medio de esa carnicería, había un tipo con barba, sin título de medicina y sin fonendoscopio.
Os lo juro: Dickens no escribía personajes; redactaba historiales clínicos.
El ojo clínico que humilló a la medicina oficial
Si crees que exagero, mira el marcador:
El zasca del “Niño Gordo” (Sd. de Pickwick). Este sin duda es mi favorito por goleada. En 1837, describe a Joe: obesidad mórbida, cara roja, se duerme de pie. Los médicos se reían del “personaje cómico”. Cien años después, la medicina descubre que la obesidad comprime los pulmones y causa apnea. ¿Cómo tuvieron que llamar a esto? Síndrome de Pickwick. Tuvieron que usar el nombre de su personaje porque él llegó antes.
El de la Dislexia. Treinta años antes de que existiera la palabra “dislexia”, Dickens describe al Sr. Krook: “Conoce todas las letras por separado, pero no puede juntarlas”. Bum. Fisiopatología pura. Mientras los médicos llamaban “tontos” a estos pacientes, Dickens entendió que era un fallo de procesamiento visual.
El del Ictus. Describe a la Sra. Skewton: colapso, parálisis del lado derecho y pérdida del habla. Entendió la conexión cruzada del cerebro (daño izquierdo es parálisis derecha) antes de que la neurología tuviera mapas corticales.
El del Párkinson. En 1857 describe la Parálisis Supranuclear Progresiva. La medicina oficial no la definió hasta 1964. Nos sacó 107 años de ventaja. Es humillante.
Confesión (sí, me voy a fustigar en público)
Vale, ahora que os he vendido a Dickens como el padre de la semiología moderna, tengo que soltar la bomba. Tengo que ser honesta con vosotros, mi “comité de ética” particular.
No me he leído ninguno de estos libros.
Salvo Oliver Twist (y porque me obligaron en el colegio), mi conocimiento de Dickens se basa en adaptaciones de la BBC y artículos médicos. Lo sé. Soy una farsante. Podéis quitarme el carnet de intelectual ahora mismo.
Pero, ¿sabéis qué? Me da igual la trama o el drama victoriano. Lo que me fascina es la capacidad de observación. Hoy en día, pedimos un TAC antes de mirar a la cara al paciente. Dickens nos recuerda que el diagnóstico empieza mirando cómo camina el enfermo, cómo respira, cómo le tiembla la mano.
Así que aquí va mi propósito de Año Nuevo (con retraso de febrero): voy a empezar a leerme Los Papeles Póstumos del Club Pickwick. No por la literatura, sino por la medicina. Quiero encontrar qué más se nos pasó por alto.
El veredicto del British Medical Journal
Y no soy la única que piensa así. Cuando Dickens murió, el British Medical Journal (la biblia de la medicina británica) publicó un obituario que es, básicamente, una carta de amor y envidia profesional. Dijeron textualmente:
Qué gran ganancia sería para la medicina tener una persona así, con tal poder de observación y capacidad descriptiva, entre nuestras filas
Si te mola este rollo de mezclar historia, medicina sin filtros y curiosidades que te vuelan la cabeza, estás en el lugar correcto. Pero esto es solo la punta del iceberg.
Donde realmente nos ponemos la bata y entramos al quirófano es en mi Lista de Correo Premium.
Ahí no solo hablamos de escritores muertos. Ahí hablamos de ti. Ahora mismo estoy escribiendo en tiempo real mi proyecto más bestia: “Hackeando tu Artrosis”. Es una guía para que tus articulaciones no acaben como las de un personaje de Dickens.
Y lo mejor: mis suscriptores no solo leen. Deciden. Ellos me dicen qué temas investigar, qué mitos derribar y qué dudas resolver.
Fuentes
Síndrome de Pickwick - la joya de la corona
Kryger, M.H. (2012). “Charles Dickens: Impact on Medicine and Society”. Journal of Clinical Sleep Medicine, 8(3). https://jcsm.aasm.org/doi/10.5664/jcsm.1930
Dislexia - Mr. Krook en Bleak House
Britannica (2025). “Diagnosing 9 of Charles Dickens’s Most Famous Characters https://www.britannica.com/story/9-dickensian-diagnoses
Ictus- Mrs. Skewton en Dombey and Son (1848)
Larner, A.J. (2020). “Dickens and neurology”. Brain, 143(6):1957-1965 https://academic.oup.com/brain/article/143/6/1957/5854090








Yo, de joven, fui una apasionada lectora de Dickens, aunque fue "La tienda de antigüedades", la novela que más me gustó. Diría que es casi como "El conde de Montecristo", pero como protagonista tiene a una joven. Aunque, la verdad, nunca me había fijado con criterios médicos en los protagonistas de sus novelas. Muchas gracias por esa apreciación. Y si, disfrutará de las lecturas de Dickens, estoy segura.
Traumatóloga Greek. He leído varios de tus artículos, son fascinantes, los describes con una precisión y sensibilidad humana. El don y el arte de la observación es un sentido que se está agotando en todos los ámbitos y en Medicina no es la excepción. Leeré a Dickens. Otro autor fascinante es Sir Arthur Conan Doyle. Saludos a toda la comunidad. J. Jaime Gutiérrez F