Un psicólogo de Princeton decidió en 1913 quién era inteligente, por qué seguimos usando su regla rota. Por qué la "singularidad" de la IA puede ser la mayor fumada tecnológica del siglo XXI
Me ha encantado el artículo y suscribo casi todo lo que dice sobre Goddard y el origen sesgado del CI. Es historia real y merece contarse. Pero creo que mezcla, con elegancia, dos debates distintos:
Que los tests de inteligencia nacieran torcidos no implica que las capacidades actuales de la IA sean un espejismo. Se puede pensar a la vez que Goddard era un charlatán y que los modelos actuales hacen cosas que hace cinco años parecían ciencia ficción.
Hay además una ironía simpática en el texto: si defendemos que existen múltiples inteligencias, y que tía Pepi es brillante aunque no complete series numéricas, también toca aceptar lo recíproco: una máquina puede ser transformadora aunque no sienta la tensión del salón.
La singularidad, tal como la formularon Vinge o Kurzweil, nunca pidió que la IA tuviera alma; solo que pudiera mejorarse más rápido de lo que podemos seguirla. Eso es una pregunta empírica abierta, no una fumada.
Quizá la pregunta interesante no sea si la IA es "realmente" inteligente, sino si es lo bastante capaz como para cambiar cómo vivimos. Y ahí, tía Pepi, que de tonta no tiene un pelo, ya se ha dado cuenta.
Este post me ha recordado la película El pequeño salvaje (L'Enfant sauvage) que retrata el trabajo que realizó Itard con un niño que había crecido en aislamiento en la naturaleza. Itard es otro precursor de la educación especial y defendía que la socialización es fundamental para el aprendizaje.
Cuantos gallegos cuasi analfabetos cruzaron en la bodega....y en dos generaciones criaron universitarios.!!!!!
Me ha encantado el artículo y suscribo casi todo lo que dice sobre Goddard y el origen sesgado del CI. Es historia real y merece contarse. Pero creo que mezcla, con elegancia, dos debates distintos:
Que los tests de inteligencia nacieran torcidos no implica que las capacidades actuales de la IA sean un espejismo. Se puede pensar a la vez que Goddard era un charlatán y que los modelos actuales hacen cosas que hace cinco años parecían ciencia ficción.
Hay además una ironía simpática en el texto: si defendemos que existen múltiples inteligencias, y que tía Pepi es brillante aunque no complete series numéricas, también toca aceptar lo recíproco: una máquina puede ser transformadora aunque no sienta la tensión del salón.
La singularidad, tal como la formularon Vinge o Kurzweil, nunca pidió que la IA tuviera alma; solo que pudiera mejorarse más rápido de lo que podemos seguirla. Eso es una pregunta empírica abierta, no una fumada.
Quizá la pregunta interesante no sea si la IA es "realmente" inteligente, sino si es lo bastante capaz como para cambiar cómo vivimos. Y ahí, tía Pepi, que de tonta no tiene un pelo, ya se ha dado cuenta.
Este post me ha recordado la película El pequeño salvaje (L'Enfant sauvage) que retrata el trabajo que realizó Itard con un niño que había crecido en aislamiento en la naturaleza. Itard es otro precursor de la educación especial y defendía que la socialización es fundamental para el aprendizaje.
Enhorabuena!, una visión totalmente distinta y, desde mi punto de vista, acertada de la AI
Genial!!