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Vacuna contra la demencia. Quién debe pincharse contra la culebrilla y quién no

La vacuna salió de un niño japonés de tres años. Y explica quién debe pincharse

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jul 03, 2026
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El conflicto de interés por delante: cero. No cobro de ninguna farmacéutica, no vendo vacunas. Lo único que sostiene esto es tu suscripción. Y por eso puedo decirte lo que pienso.


Hace nada hablábamos de que llevas un okupa dormido en la columna, y que un pinchazo de toda la vida parece bajar el riesgo de demencia. Por supuesto, llegó la pregunta:

Vale, Inés. Pero ¿yo qué hago?

¿Me vacuno? ¿A qué edad? ¿Vacuno a mi hijo? Me puse la vieja hace años, ¿me toca la nueva? ¿Y si nunca pasé la varicela?

Hoy te respondo. Y al final, recomendación oficial, para que cierres el ordenador sabiendo exactamente qué hacer. Pero antes deja que te presente al niño que, sin enterarse, salvó a medio planeta.

pagoda temple surrounded by trees
Photo by Tianshu Liu on Unsplash

Antes de nada: no te líes, son dos vacunas distintas

Aquí se lía todo el mundo. Varicela y zóster son el mismo virus en dos momentos de la vida. La varicela es la primera vez: la enfermedad de niño, las pústulas, el picor. El zóster (la culebrilla, el fuego de San Antón) es ese mismo virus décadas después, cuando se despierta del escondite.

Y por eso hay dos vacunas diferentes:

  • Una es la de la varicela, la que se pone a los niños para que no pillen la enfermedad de pequeños.

  • La otra es la del zóster, la que roza el asunto de la demencia. Esa es otra, más moderna, y es la protagonista de casi todo lo que viene.

Ten esa foto en la cabeza y no te perderás en ningún momento. Ahora sí, vamos con el japonés.

El niño Oka

Japón, 1971. Un crío de tres años pilla la varicela. Pústulas por todo el cuerpo, fiebre, lo de siempre. Lo que ese niño no sabía es que un virólogo llamado Michiaki Takahashi lo estaba buscando exactamente a él: un niño con varicela del que sacar el virus.

Takahashi tenía una cuenta pendiente. Años antes, su propio hijo había pasado una varicela que se complicó y lo amenazó de muerte. Así que se propuso lo que hasta entonces no había conseguido nadie: domesticar el virus. Cogió el bicho de las ampollas y lo fue pasando por cultivos, bajándole la temperatura, debilitándolo.

El virus que salió de ahí estaba vivo pero amaestrado. Ya no provocaba la enfermedad, pero sí enseñaba al cuerpo a defenderse. Era la primera vacuna del mundo contra la varicela.

¿Y cómo se llama ese virus? Pues como el niño. En biología, el que descubre, bautiza. El crío se apellidaba Oka, y la cepa se llama, para siempre cepa Oka.

Piénsalo, si hoy vacunas a tu hijo de la varicela, le estás metiendo el tataranieto de un virus que se sacó de las pústulas de un niño japonés en 1971. Viaja hoy en cada nevera de vacunas del mundo. No está mal para alguien que solo quería que se le fuera el picor.

Pero te comento esto porque sin entender qué es esa vacuna, no se entiende la primera pregunta que me hicisteis.

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