Tu músculo le inyecta veneno al cáncer cada vez que entrenas
Me pusieron en duda en una entrevista en directo. Aquí están el paper, el ensayo del NEJM y la molécula con nombre y apellidos
Antes de nada, el conflicto de interés: ninguno, cero, nada de nada. Este blog no lo paga marca de batidos ni ningún gurú con anillo de luz. Lo pagáis vosotros, los suscriptores, y por eso puedo escribir exactamente lo que me da la gana. Gracias. De corazón.
Cada vez que haces una sentadilla, tu pierna fabrica un veneno. No es eso de “sentirte bien después de entrenar”. Son moléculas reales, con nombre y apellidos, que salen disparadas desde el músculo al torrente sanguíneo en cuanto la fibra se contrae.
Y van a buscar células tumorales para frenarlas, asfixiarlas o empujarlas directamente al suicidio.
Durante un siglo entero pensamos que el músculo era carne tonta. Un motor. Algo que solo servía para movernos y quedar bien en verano. Estábamos equivocados.
Lo que tu músculo es en realidad lo descubrió una médica danesa con un experimento que hoy parece de psicópata. Y cambia por completo lo que significa esa frase que tanta gente repite sin creérsela:
el ejercicio previene el cáncer
Hace unas semanas, en una entrevista en YouTube, solté un dato.
Dije que el ejercicio no solo previene la aparición de algunos cánceres, sino que reduce las recaídas en personas que ya lo han pasado. Y me subtitularon. Cuando subieron la maldita entrevista de Internet, pusieron una nube de texto, llamándome mentirosa, diciendo que esos números no estaban demostrados.
Lo entiendo. Es un dato que suena demasiado bien para ser verdad. Suena a frase motivacional. Pero resulta que esta vez los datos existen. Y son brutales.
Pero antes de nada, empecemos por la danesa.



