La traumatóloga geek

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¿Qué demonios está pasando con los péptidos?

Llevo años operando tendones. Esto es lo que pienso del péptido que promete curártelos.

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jul 28, 2026
∙ De pago

Toronto, enero de 1922.

La historia de los péptidos empieza hace más de un siglo en un hospital de Toronto, con un niño de 14 años muriéndose. Se llama Leonard y pesa menos que muchos de vosotros con 10 años. Lo suyo no tenía cura: era diabetes. En aquella época, una sentencia de muerte. Le pincharon un extracto que unos investigadores acababan de sacar de un páncreas: una cadena de aminoácidos. Lo que hoy, tirando de la palabra de moda, llamaríamos un péptido. El niño volvió de entre los muertos.

Pero vamos, que no queda en cosas de hace un siglo. ¿Sabes ese Ozempic del que habla todo el mundo? El GLP-1. La P es de péptido. La insulina es un péptido. La oxitocina, la que te inunda cuando abrazas a alguien que quieres, es un péptido. Estamos hablando de una familia de moléculas, de las cosas más milagrosas de la medicina. Los péptidos de verdad curan.

a person injecting insulin into stomach for diabetes management
Photo by Sweet Life on Unsplash

Así que, cuando tu colega del gimnasio te jura que se pincha un péptido para regenerarse como si fuera Lobezno, entiendes por qué le brillan los ojos. Todos queremos ese milagro. Millones de personas lo están buscando ahora mismo vial en mano. Gente que se pincha cosas que no se venden en una farmacia. Y justo esta semana la FDA de Estados Unidos ha tomado una decisión.

Pero antes de meternos en faena, déjame que te cuente la historia de Leonard, porque hay un detalle que casi lo mata. La insulina que le pincharon era impura y le sentó fatal. Entonces, un bioquímico del equipo, Collip se encerró a purificarla. La segunda inyección, doce días después, funcionó: la glucosa bajó, el crío revivió y llegó a vivir 13 años más. Eso era un péptido, una proteína pequeña.

Porque sí, los péptidos son de lo más milagroso que tiene la medicina y precisamente por eso funciona tan bien el timo. El vendedor te enseña la insulina con una mano y te cobra el vial con la otra. La palabra es la misma, pero lo que hay dentro no se parece en nada.

Titular del New York Times. La FDA podría autorizar estos péptidos. Esto es lo que muestra la investigación sobre ellos.

Y aquí está la noticia de la semana. Estos días de julio, un comité de asesor de la FDA se ha reunido para decidir qué hacer con siete péptidos que hasta ahora estaban en la lista de prohibidos. Entre ellos, han recomendado sacar a seis de la lista. Los dos que más te interesan: el BPC-157 y el TB-500. Los que se venden para curar tendones y músculos. Sí, lo de ponerles nombres terribles va en el pack.

El BPC-157 en concreto tiene un mote muchísimo mejor, “el péptido de Lobezno”. No me digas que el nombre no es brutal. Se vende en webs, en clínicas de bienestar, en gimnasios y promete justo lo que ese nombre dice. El secretario de Salud de Estados Unidos se declara gran fan y dice que él se los pincha.

Por supuesto, en redes sociales hay millones de publicaciones sobre péptidos. Hay estudios de mercado que dicen que el negocio se va a multiplicar por dos en los próximos diez años. Los influencers los venden como el secreto que tu médico no te da.

Y aquí entro yo, la que no se vende a la industria y la que debe su rigor científico únicamente a la ética y a vosotros, que apoyáis este pequeño espacio.

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