Por qué los españoles no morimos de fentanilo
y los americanos sí
Una de las llamadas más desgarradoras que puede recibir un servicio de urgencias pediátricas en Estados Unidos:
Mi bebé no responde. No respira bien. Tiene los labios azules.
Sobredosis de fentanilo. En un niño pequeño.
¿Cómo puede un bebé sufrir una sobredosis de fentanilo?
Exposición accidental. Un parche de fentanilo mal almacenado que el niño toca o se lleva a la boca. Residuos en superficies. Un familiar con adicción que deja pastillas al alcance.
Ese mismo año, 2018, murieron en Estados Unidos 67.367 personas por sobredosis de opioides. Más que todos los soldados americanos muertos en Vietnam. En un solo año.
En 2022, mientras Estados Unidos alcanzaba la cifra apocalíptica de 100.000 muertes anuales por sobredosis, en toda Europa murieron 163 personas por fentanilo. En todo el continente.
De esas 163, la mayoría fueron por desvío médico de fentanilo recetado, no por droga de calle cortada.
España, directamente, no aparece en las estadísticas.
La gran mentira que nos están vendiendo
Cada dos por tres leo artículos alarmistas en medios españoles: “El fentanilo llega a Europa”, “La amenaza del fentanilo acecha nuestras calles”, “¿Estamos preparados para la crisis del fentanilo?”
No es que no estemos preparados. Es que no tenemos ese problema. Y hay razones históricas, sistémicas y culturales muy concretas para ello.
Pero claro, es más fácil copiar el titular catastrofista americano que entender por qué Estados Unidos se construyó su propia epidemia durante décadas mientras Europa tomaba decisiones completamente diferentes.
Así que vamos a hacer una cosa: te voy a contar una historia que empezó hace 127 años y que explica por qué un bebé americano puede morir tocando un parche de fentanilo y por qué eso en España es estadísticamente casi imposible.
Ponte cómodo. Esto es largo. Y va a indignarte.

1898: Cuando Bayer vendía heroína en jarabe infantil
Vamos a Elberfeld, Alemania, 1898.
La compañía farmacéutica Bayer acaba de sintetizar un nuevo compuesto derivado de la morfina. Lo llaman diacetilmorfina. Pero ese nombre no vende. Así que el departamento de marketing tiene una idea brillante:
Lo llamarán “Heroína”.
¿Por qué heroína? Por el alemán heroisch. Heroico. Porque te hace sentir heroico, fuerte, poderoso.
Y lo lanzan al mercado como medicamento para la tos. Sin receta. Para niños.
Sí, has leído bien. Heroína para niños. En jarabe.
Los anuncios mostraban niñas sonrientes. Madres dándole cucharadas de heroína a sus bebés con tos ferina. Los médicos la recetaban para todo: bronquitis, neumonía, tuberculosis, asma.
Y aquí viene lo mejor: Bayer vendía la heroína como tratamiento para curar la adicción a la morfina.
Léelo otra vez.
Vendían heroína, que es MÁS ADICTIVA que la morfina, como cura para la adicción a la morfina. (Y aquí me vas a permitir recomendarte la espectacular serie The Knick a la que dedicaré artículo).
En 1899, Bayer produjo una tonelada de heroína. La exportaba a 23 países. La vendías junto a la aspirina en el mismo catálogo. Aspirina para el dolor de cabeza. Heroína para la tos. Todo muy científico. Todo muy “no adictivo”.
Para 1906, la Asociación Médica Americana informaba de que la heroína era “segura” y “no formaba hábito”.
Para 1910, había miles de adictos.
Para 1913, Bayer retiró discretamente la heroína del mercado sin admitir nada.
Pensarías que con semejante catástrofe histórica, la humanidad aprendería la lección.
Pues no.
1996: Purdue Pharma copia la jugada exacta
Ahora salta conmigo a Estados Unidos, 1996.
Purdue Pharma, propiedad de la familia Sackler, lanza OxyContin. Un opioide de liberación prolongada derivado de la oxicodona.
Y lanzan la campaña de marketing médico más agresiva de la historia farmacéutica moderna.
Su eslogan:
El alivio del dolor que dura
Y aquí viene la parte que debería ser criminal: afirmaron que el riesgo de adicción era menor del 1%.
Mentira calculada. Y documentada.
En documentos internos de Purdue Pharma (revelados después en juicios) los ejecutivos SABÍAN que la adicción era mucho mayor. Sabían que la gente trituraba las pastillas para inhalarlas o inyectarlas. Sabían que estaban creando adictos.
Pero seguían vendiendo.
Entre 1996 y 2002, las recetas de OxyContin en Estados Unidos pasaron de 300.000 a 7 millones. Siete millones de recetas al año.
Los médicos americanos empezaron a recetar opioides para TODO:
Dolor de espalda
Extracción de muela del juicio
Esguince de tobillo
Cesárea
Dolor menstrual
Migraña
Y así, sin que nadie dijera nada, Estados Unidos creó millones de adictos a opioides. Legales. Con receta médica. Supervisados por el sistema sanitario.
Para 2007, OxyContin generaba 3.100 millones de dólares anuales para Purdue Pharma.
Para ese mismo año, las muertes por sobredosis de opioides recetados superaban las muertes por heroína y cocaína juntas.
¿Y qué pasó cuando el gobierno empezó a restringir las recetas de OxyContin?
Los adictos legales se pasaron a la heroína de calle. Más barata. Más accesible.
¿Y qué pasó cuando la heroína ya no era suficiente para los traficantes?
Empezaron a cortarla con fentanilo. Cincuenta veces más potente que la heroína. Cien veces más potente que la morfina.
Y empezó la masacre.
El dato que nadie te cuenta
2017: 47.600 muertes por sobredosis de opioides en EEUU.
2018: 67.367 muertes.
2019: 70.630 muertes.
2020: 91.799 muertes. (La pandemia aceleró todo)
2021: 106.699 muertes.
2022: 109.680 muertes.
Más de 100.000 personas al año muriendo por sobredosis de opioides en Estados Unidos.
Es como si cada año desapareciera una ciudad del tamaño de Murcia.
¿Y Europa? 163 muertes por fentanilo en 2022. En todo el continente. No es casualidad. Es historia. Y sistema.
Por qué Europa esquivó la bala (pero no toda Europa por igual)
Aquí viene la parte que los titulares alarmistas no cuentan.
Europa SÍ tiene un problema con opioides. Hay aproximadamente un millón de personas con adicción a opioides en la Unión Europea. Desde 2009 se han detectado 81 nuevos opioides sintéticos. En 2023 aparecieron 7 más.
Pero aquí está la diferencia clave: en Europa el problema es principalmente heroína, no fentanilo.
De esas 163 muertes europeas por fentanilo en 2022:
80 ocurrieron en Alemania (la mayoría por desvío médico de parches de fentanilo recetados)
El resto se concentra en países bálticos (Estonia, Letonia) que carecen de redes sólidas de atención a adicciones
Y países nórdicos con prescripción médica más liberal
España no aparece en esas cifras. ¿Por qué?
Los cuatro factores que nos salvaron (de momento)
1. Control de prescripción médica
En España, desde 2021, el fentanilo de liberación inmediata tiene visado obligatorio. Eso significa que un médico no puede recetarlo sin justificación documentada. Se revisa caso por caso.
El 98,5% del consumo de opioides en España es con receta médica estrictamente controlada.
En Estados Unidos, durante décadas, recetar opioides era como recetar ibuprofeno. Un dentista te sacaba una muela y te daba 30 pastillas de oxicodona. Sin preguntas. Sin seguimiento.
Nosotros nunca llegamos a ese punto.
2. Sistema sanitario público funcional
Cuando un español tiene dolor crónico, va a su médico de cabecera. Gratis. El médico puede derivarle a la unidad del dolor. Gratis. Puede ofrecerle fisioterapia. Gratis.
No necesitas opioides cuando tienes acceso a alternativas.
En Estados Unidos, ir al médico cuesta dinero. Mucho dinero. La fisioterapia cuesta dinero. La terapia psicológica cuesta dinero.
Pero las pastillas... las pastillas las cubre el seguro. Son rápidas y funcionan. Hasta que ya no funcionan y necesitas más. Y más. Y más.
3. La heroína afgana nos protege (sí, has leído bien)
Europa tiene un mercado de heroína estable. La heroína viene principalmente de Afganistán a través de la Ruta de los Balcanes. Es heroína marrón. De calidad razonablemente predecible.
El crimen organizado europeo NO necesita sintetizar fentanilo porque:
La heroína ya funciona
La infraestructura de tráfico ya existe
La heroína genera menos muertes visibles (que atraen menos atención policial)
Sintetizar fentanilo requiere químicos más controlados y laboratorios más sofisticados
En Estados Unidos, cuando endurecieron las fronteras, cortar la heroína con fentanilo se volvió lógica económica. El fentanilo es sintético. No necesitas campos de amapolas. Lo produces en un laboratorio con precursores químicos venidos de China.
En Europa, esa presión económica no existe. Todavía.
4. Detección y respuesta temprana
Si el fentanilo circulara por las calles españolas, lo sabríamos:
Habría rastro en los análisis de sustancias incautadas
Habría pico de urgencias por sobredosis
Habría muertes documentadas en el Instituto Nacional de Toxicología
No hay nada de eso.
Los pocos casos de fentanilo detectados en España son:
Desvío médico (robo de parches hospitalarios)
Importaciones puntuales de darknet
Casos aislados sin patrón epidémico
Pero hay un quinto factor que nadie menciona: las redes
Y aquí viene mi anécdota personal. Y lo digo como tal, esta es mi opinión y está sujeta a debate (faltaría más).
Llevo más de una década trabajando como traumatóloga. Y hay algo que me llamó poderosamente la atención:
En España, casi ningún paciente está solo en el hospital.
Tienes un accidente de tráfico a las 3 de la mañana y cuando llegas al box de urgencias ya tienes a tu madre, tu hermano y dos primos esperando en la sala. Tu abuela llamando cada hora para saber cómo estás. Tu cuñado ofreciéndose para traerte el cargador del móvil.
Sales del quirófano y tienes visitas. Muchas visitas. Demasiadas visitas, que diría el personal de enfermería.
Los anglosajones están solos.
No es que los pacientes estuvieran abandonados. Es que la dinámica familiar opera bajo otras premisas.
Pacientes con fracturas de cadera hospitalizados tres días que recibían una visita breve y después gestionaban su recuperación de forma autónoma. Ancianos que salían de cirugía y su familia no aparecía hasta el día del alta porque “no querían molestar durante las horas de trabajo”. Jóvenes con politraumatismos cuyas familias vivían a 300 kilómetros y coordinaban la visita “cuando fuera realmente necesario”.
Al principio lo interpreté como casos tristes. Familias desestructuradas.
Pero tras varios meses entendí que no era abandono. Era cultura.
En muchas sociedades anglosajonas y del norte de Europa existe un valor cultural profundo: la autonomía individual como virtud máxima.
Se considera respetuoso no “agobiar” al paciente con visitas constantes. Se valora no “ser una carga” para la familia. Se enseña desde la infancia a “arreglártelas solo” como signo de madurez y fortaleza.
Y mira, tiene sus ventajas.
Pero también tiene un coste invisible.
¿Y España?
España es lo contrario. Para lo bueno y para lo malo.
Tenemos madres que llaman tres veces al día para preguntar si has comido. Abuelas que se plantan en el hospital con tuppers de comida. Familias que organizan turnos para que el paciente nunca esté solo durante la hospitalización.
Sí, a veces es agobiante. Sí, el personal de enfermería tiene que echar a las visitas a las tantas porque no se van.
Pero esa red te salva.
No es que el sol y la alegría mediterránea nos hagan inmunes a la adicción.
Es que la soledad es el mayor factor de riesgo para caer en el abismo de los opioides, y nosotros, con nuestras familias pesadas e invasivas, tenemos un colchón de seguridad que los anglosajones no tienen.
No todos los problemas son exportables
No todo lo que pasa en Estados Unidos tiene que pasar aquí.
No tenemos su crisis de fentanilo. No tenemos su nivel de tiroteos escolares. Ni su coste sanitario. Ni su cultura de prescribir pastillas para todo.
Y no, no es cuestión de “superioridad europea”. Es cuestión de decisiones políticas, sanitarias y sociales diferentes tomadas durante décadas.
Nosotros, con todos nuestros defectos, construimos otra cosa. Un sistema donde ver a tu médico no te arruina económicamente. Un sistema donde las familias pesadas e invasivas te obligan a no desaparecer.
No somos inmunes. Pero tampoco estamos indefensos.
Porque 100.000 muertos americanos no equivalen a 163 muertos europeos.
Y confundir ambas realidades no es periodismo.
Fuentes
Datos de mortalidad por opioides en Estados Unidos:
CDC, National Center for Health Statistics: Provisional Drug Overdose Death Counts
Datos de mortalidad por fentanilo en Europa:
European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction (EMCDDA): European Drug Report 2023
Historia de Bayer y la heroína:
Sneader, W. (2005). “Drug discovery: a history”. Wiley. ISBN 0-471-89979-8
The Bayer Company: Historical Timeline 1863-1914
Purdue Pharma, OxyContin y la familia Sackler:
Departamento de Justicia de EEUU: Justice Department Announces Global Resolution of Criminal and Civil Investigations with Opioid Manufacturer Purdue Pharma
The New York Times: “The Family That Built an Empire of Pain” (Patrick Radden Keefe, 2017)
Tribunal de Quiebras de Estados Unidos: Purdue Pharma Settlement Documents
Estadísticas año por año de muertes por opioides en EEUU:
CDC Wonder Database: Multiple Cause of Death Data
National Institute on Drug Abuse: Overdose Death Rates
Consumo de opioides y adicción en Europa:
Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías: Statistical Bulletin 2023
Regulación de fentanilo en España:
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS): Nota informativa sobre fentanilo de liberación inmediata
Boletín Oficial del Estado: Orden SND/422/2020 de visado
Distribución geográfica de muertes por fentanilo en Europa:
EMCDDA Special Report: “Fentanils and synthetic opioids: an analysis of drug-related deaths in Europe”
German Federal Statistical Office (Destatis): Drug-related deaths statistics
Ruta de la heroína afgana a Europa:
Estudios sobre aislamiento social y adicción:
Volkow, N.D., & Li, T.K. (2004). “Drug addiction: the neurobiology of behaviour gone awry”. Nature Reviews Neuroscience, 5(12), 963-970. DOI: 10.1038/nrn1539
Alexander, B.K., et al. (1981). “Effect of early and later colony housing on oral ingestion of morphine in rats”. Pharmacology Biochemistry and Behavior, 15(4), 571-576. (El famoso experimento de “Rat Park”)
Cacioppo, J.T., & Patrick, W. (2008). “Loneliness: Human Nature and the Need for Social Connection”. W.W. Norton & Company
Case, A., & Deaton, A. (2020). “Deaths of Despair and the Future of Capitalism”. Princeton University Press
Cohesión familiar y salud mental:
WHO Europe: Social determinants of health and well-being among young people
Umberson, D., & Montez, J.K. (2010). “Social Relationships and Health: A Flashpoint for Health Policy”. Journal of Health and Social Behavior, 51(1_suppl), S54-S66.
Nota de la autora: Este artículo se basa en datos públicos de agencias gubernamentales y documentación judicial accesible. Si detectas algún error o tienes información actualizada que contradiga lo expuesto, escríbeme. La corrección es parte del proceso.



Me enteré de lo que pasó en Estados Unidos con la heroína cuando vi The Knick. Muy buena serie. Felicidades por tus posts
Nada nuevo bajo el sol... la medicina dejo de ser medicina hace muchisimo tiempo para convertirse en el camello de organizaciones terroristas y criminales que son las farmaceuticas que a su vez son protegidos y colaboradores de los gobiernos...
Series de TV que tratan del tema: "Dopesick", "Painkiller" y "El crimen del siglo"