Messi debería estar prohibido
El mejor jugador de la historia existe por los pelos (y por haber nacido en 1987)
Antes de nada, el conflicto de interés, que como siempre es NINGUNO: aquí no me paga ningún club de fútbol. Este blog vive de los que os suscribís y ponéis unos euros para que yo pueda seguir contándoos estas cosas. Gracias, de verdad.
El mejor futbolista de la historia estuvo a punto de no existir por unos centímetros. A los nueve años, ese niño de Rosario medía 1,27.
La medicina que lo estiró hasta convertirlo en leyenda, quince años antes, se fabricaba de una sola manera en todo el planeta: abriendo la cabeza a personas muertas y sacándoles una glándula del tamaño de un guisante.
Y algunas de esas glándulas venían con una condena a muerte dentro.
Que hoy exista Messi (y no haya quedado atrapado en un cuerpo de menos de metro y medio) depende de tres cosas que no tienen nada que ver: un endocrino argentino, una servilleta de bar y una bacteria a la que un mexicano enseñó a fabricar hormonas humanas.
La misma clase de bacteria que mucha gente, sin tener ni idea, quiere ilegalizar. Hoy te presento tres historias para no dormir.




