La Velada del Año 2026
Lo que una traumatóloga y aficionada al boxeo tiene que decir
8 millones de personas vieron la velada ayer. Yo me levanté de la silla una sola vez y no fue por Roro, fue por seis segundos en el quinto combate. Tres asaltos de análisis y 300 años de historia del boxeo para explicarte por qué en este deporte siempre estamos discutiendo la protección equivocada.
Pero antes de nada, el conflicto de interés que, como siempre, es ninguno. No me paga Ibai, no me paga la organización ni ninguna marca de cascos, guantes o batidos. Esto lo pagáis vosotros, así que sois el mejor comité editorial que podía tener. Gracias.
Ayer por la noche había 8 millones de personas viendo boxeo en España, en un estadio lleno en Sevilla. Diez combates. Juanes, Bad Gyal, Belén Esteban y un país entero discutiendo durante días si el casco de una chica de 24 años era justo o no.
Debo confesar que yo también lo ví y me levanté de la silla una sola vez. No fue por el casco. No fue por Roro. Fue por seis segundos del quinto combate, en un momento en el que medio internet estaba mirando a la pantalla y que, en cualquier ring serio del planeta, habría parado el combate en seco.
Pero para contarte por qué me impactó tanto: tenemos que ir a Londres, a un ring de 1741, a un hombre que murió despacio y al invento, con mejor intención y peores consecuencias de la historia de este deporte.
Un hombre que murió despacio
George Stevenson pelea con Jack Boughtorn, campeón de Inglaterra, el tío al que llaman el padre del boseo inglés. Es 1741 en Londres. Stevenson pierde y unos días después se muere por las lesiones del combate.
Cuentan que a Broughton aquello le rompió algo por dentro. En 1743 publica las siete primeras reglas escritas del boxeo de la historia, las Broughton's Rules. Y cuatro años más tarde se saca de la mancha un nuevo invento: los mufflers o los primeros guantes de boxeo. Y cuando el guante entró por fin en competición, con las reglas del marqués de Queensberry, en 1867 pasó algo que nadie había calculado y que cambiaría el boxeo para siempre.
Porque el guante protege sobre todo la mano del que pega. A puño limpio, no puedes machacar la cabeza a máxima potencia 20 veces seguidas, porque te destrozas los huesos de la mano. Por eso, el boxeo antiguo estaba lleno de golpes al cuerpo, agarre y forcejeo. El propio dolor de tu mano te estaba frenando, pero en cuanto acolchas el puño, ese freno desaparece. Puedes ir a la cabeza todo el rato sin que te duela. Menos caras rotas, muchísimo más cerebro sacudido.
Y resulta que el sábado en Sevilla discutimos exactamente lo mismo que en 1741, solo que con palabras diferentes y con Twitter.
La semana que España eligió bando
Porque vamos ya con el tema. Roro se operó de la nariz hace cosa de un año. Según ella dice, por prescripción médica tiene que pelear con un casco con estructura frontal rígida que le proteja esa nariz. La organización le dijo que sí. El equipo de Sammy Rivers se enteró prácticamente el día antes y estuvo a punto de cargarse el combate. Se resolvió a última hora alcochando la estructura de plástico y recortando la parte de abajo. Cuando pelearon, ganó Roro por decisión unánime, 5 a 0. Y toda la conversación, los tweets y las reacciones fueron alrededor de la misma pregunta:
¿es justo?

Sin embargo, a mí, que me dedico a la traumatología, esta me pareció la segunda pregunta más importante de la semana. Y la primera pregunta no la hizo casi nadie:
¿qué protege exactamente un casco de boxeo?
Porque la respuesta te va a sorprender. Y la bronca de la semana estaba montada sobre una idea que es mentira.
Tu cerebro no está atornillado
Vamos a hablar un poco de cómo funciona tu cabeza y a ver si consigo que no vuelvas a ver un combate igual.
Imagínate un huevo crudo. La cáscara es tu cráneo, la clara es el líquido en el que flota el cerebro y la yema sería el propio cerebro. Ese huevo lo puedes envolver en veinte capas de plástico de burbujas y, si le das una sacudida enorme, la cáscara aguanta perfecta. La yema por dentro se rompe igual.
Tu cerebro funciona parecido. Está suspendido en líquido, sujeto por una membrana con un pequeño margen para bailar dentro de la caja.
El casco va por fuera de esa caja. Amortigua el impacto recto. Reparte la fuerza en más superficie y evita que un nudillo te abra una ceja. Para eso es una maravilla. Para cortes y fracturas de cráneo. El casco gana por goleada sin discusión.
Sin embargo, la conmoción, ese apagón del cerebro, no la produce el golpe recto, la produce el giro. La cabeza rota de golpe sobre el cuello y el cerebro llega tarde. Las fibras nerviosas se estiran y se cizallan por dentro. Es exactamente por eso que un gancho en la mandíbula no queda mejor que un directo a la frente. El gancho no empuja, sino que retuerce.
Y, contra ese giro, el acolchado no hace casi nada porque el problema no está entre el guante y el cráneo. Está entre el cráneo y lo que hay dentro. Y ahí no hay ninguna espuma.
Pero espera, que hay más. Aquí es donde el casco empieza a jugar en tu contra. Una cabeza con casco es más grande y es una diana más fácil de acertar. Una cabeza más pesada, más masa en el extremo de la palanca que es tu cuello, o sea, más inercia cuando hay un giro.
Luego está el factor más humano, que también se estudia en los cascos de esquí y hasta en el ABS del coche. Cuando te sientes protegido, asumes sin quererlo más riesgo. El casco te da valor y el valor te suma castañazos extra.
Lo que dicen (y no dicen) los papers
La revisión sistemática más seria que existe sobre esto (Tjønndal y compañía, European Journal of Sport Science, 2022, treinta y nueve estudios) dice:
Los cascos protegen muy bien contra cortes y fracturas de cráneo. Su efecto protector frente a la conmoción es incierto.
Ojo, que no está diciendo “nulo” sino incierto.
Y luego está el dato que descoloca a todo el mundo: en 2013, la federación internacional de boxeo aficionado prohibió el casco en la élite masculina. Su propia comisión médica publicó después (Loosemore y cols., 2017) que, sin casco, las paradas del combate por golpes en la cabeza bajaron de forma significativa. Subieron los cortes, claro. Pero bajaron las paradas por trauma craneal.
La evidencia es floja. Los estudios son observacionales, las muestras son pequeñas y prácticamente no hay ningún ensayo aleatorizado de verdad. Esa es la letra pequeña. La propia revisión de Tjønndal recomienda mirar la decisión de la federación con cuidado. Cuando le preguntaron directamente a la comunidad del boxeo canadiense, el 71% quería casco obligatorio en todos los niveles. Sólo un 6% apoyaba prohibirlo, y entre las mujeres, 1,7% solamente.
Vamos, la ciencia dice que no lo sabe bien. La federación dice que sin casco y la gente que sube al ring dijo que ni de cachondeo se lo quitan. Así que no te fíes de alguien que te venda una respuesta simple sobre todo esto, porque no la hay. Parece que el casco protege la cara y lo que llevas dentro de la cara va por libre.
Pero bueno, vamos con la nariz operada.
La gente piensa que meterse en un quirófano para operarse la nariz es un recorte suave, pero una rinoplastia con osteotomía es una fractura controlada. Se rompen los huesos de la nariz por donde el cirujano decide y se retocan y se dejan consolidar. Encima hay que tocar el tabique. Se corta y se recoloca el cartílago. Y muchas veces se cosen injertos de cartílago para sostener la estructura por dentro. Sí, con hilo.
Los injertos van sujetos con ese hilo y tejido fibroso. No están fusionados al hueso. Aguantan el día a día perfectamente, pero no están diseñados para encajar en el directo de un poseedor. Además, en la rinoplastia se quita material y menos estructura significa menos margen antes de que algo ceda.
El tabique que separa las dos fases nasales es cartílago y eso no tiene riego propio. No le llega sangre por dentro. Se alimenta por difusión desde una membrana finísima que lo envuelve, pegada como papel de fumar. Cuando recibe un golpe y se acumula sangre en el cartílago. Esa membrana y el cartílago, se quedan desconectados. Y si eso no se drena en pocas horas, el cartílago se muere.
Cuando el tabique se muere, el puente de la nariz se hunde hacia dentro. Eso se llama nariz en silla de montar y no se arregla fácilmente. Se arregla con cirugía reconstructiva mayor. Es una de las urgencias que sale en casi todos los libros precisamente porque es facilísima de resolver y una catástrofe si no se actúa rápido.
¿Y sabes cuál es el problema del ring? Que no se ve desde fuera. No hay absolutamente nada que un árbitro pueda detectar mirándote la cara. Hace falta alguien que te mire dentro de la nariz con luz y un aparato especifico, sabiendo lo que está buscando. Y en una nariz operada con los planos disecados y la anatomía cambiada, ese riesgo se aumenta.
Pero tenemos que mencionar otro detalle más, que en el boxeo no es ninguna tontería. Respirar por la nariz es refrigeración. Es poder mantener la boca cerrada y, en una mandíbula cerrada, se encaja el golpe muchísimo mejor que abierta y boqueando aire. Un tabique reventado en el primer asalto no te deja solo la nariz torcida. Te deja ahogada en el asalto siguiente y, con la boca abierta y la barbilla al aire.
En resumen, que Roro tenía razón. El casco le protege la nariz y, de hecho, es la parte del cuerpo en la que el casco funciona mejor. Su petición médica era la más razonable en la noche, pero que tuviera razón no arregla nada, porque el problema nunca fue el casco. El problema fue una decisión clínica que se gestiona como un pique entre representantes: sin un informe público del cirujano, sin una evaluación independiente y sin darle a la otra chica tiempo de entrenamiento con el equipo de definitivo. El sistema falló.
Roro peleó con el pie roto y la aplaudimos.
En 2025, preparando La Velada 5, Roro se rompió el quinto metatarsiano entrenando. Estuvo con el pie inmovilizado y siguió entrenando con bota ortopédica. Peleó igual. En el primer asalto tropezó y se volvió a romper en directo. Terminó los tres asaltos. Después se inmovilizó 15 días. Ella misma contó públicamente lo que le dolía y lo que se tuvo que tomar.

Internet lo celebró como una gesta épica y a mí casi me da algo. Un metatarsiano roto no es un hueso que duele y ya está. Es el sitio en el que empujas contra el suelo. Y en el boxeo, la potencia no sale del brazo. Eso es lo que nadie sabe. Sale del suelo, sube por la pierna, gira en la cabeza, cruza el tronco y sale disparada por el puño. Es una cadena

Si el primer eslabón de esa cadera está roto, no peleas igual. Cambia el apoyo, cambia la rotación y saca la fuerza de donde no toca. La siguiente lesión no aparece donde estaba el problema. Aparece en varios pisos más arriba: rodilla, cadera, lumbares y el hombro. El cuerpo compensa hasta que un día se cansa y te presenta la factura cuando menos te lo esperas.
Lo veo cada semana en la consulta, no en boxeadores, en gente normal. Competir con una lesión, arriesga todo lo demás. Aplaudir eso como si fuera valentía es una cultura que me llena a la consulta de gente rota.
Los seis segundos
El único combate de la noche sin casco fue Viruzz contra Gero Arias. Tres asaltos, cabeza al viento. Viruzz llevaba tiempo defendiendo que el formato sin protección lo acerca al boxeo de verdad. Gero, el argentino, pedía más asalto y guantes de menos onzas. Los dos querían pelear en serio. Respeto absoluto por eso, que conste.
Antes de que se cumpliera el primer minuto del primer asalto, Gero leyó la distancia. Pilló a Viruzz, con la guardia baja, y conectó una recta que lo mandó al suelo. Viruzz se levantó, siguió peleando tres saltos y perdió 5-0, y aquí es donde tenemos que hablar en serio.
En cualquier competición reglada del mundo, un derribo por impacto en la cabeza activa un protocolo. El consenso internacional de referencia, el de Ámsterdam 2022, publicado en British Journal of Sports Medicine.
Ante una sospecha de conmoción, retirada inmediata, evaluación estandarizada y prohibido volver a jugar el mismo día. Reincorporación por etapas supervisada.
Porque esto es importantísimo. La mayoría de las conmociones no se manifiestan con pérdida de conocimiento. Puedes tener una conmoción estar de pie y hablando y sonriendo a la cámara. El cerebro no avisa, y lo grave ni siquiera es la conmoción en sí. Lo terrible puede pasar si encajas un segundo golpe fuerte mientras el cerebro sigue dentro de la ventana de vulnerabilidad. Ese periodo de horas o días en el que la neurona está gestionando una crisis de energía interna y no tiene ningún margen para responder a otro impacto. Por eso existen los periodos de suspensión obligatorios en el boxeo profesional
¿Se evaluó a Viruzz como es debido tras ese derribo? No lo sé, y ese es justo el problema. En un evento en el que ven 8 millones de personas, esa información debería ser pública. No lo digo contra Viruzz ni contra Gero, que son los únicos que dieron la cara ayer. El deportista nunca es el villano de esta historia.
Lo que yo montaría (y no quita ni un gramo al espectáculo)
No voy a pedir que se prohíba nada. De hecho, me da pereza infinita la gente que ve un deporte de contacto y lo único que sabe decir es:
esto habría que prohibirlo
La Velada es un fenómeno cultural que mueve a millones de chavales y a mí el boxeo también me gusta, aunque desde un punto de vista bastante profesional, tengo que reconocerlo. Lo que digo es que la parte médica de un evento así debe hacerse bien, con nombre y apellidos.
Reconocimiento previo independiente y estandarizado, con pruebas de imagen cuando haya un antecedente de cirugía o de fractura. Criterios de exclusión por escrito e iguales para todo el mundo.
Una evaluación neurocognitiva antes de prelear, porque sin saber cómo eres de normal no puedes saber cómo vas a estar después de un golpe.
Una autoridad médica con poder real para parar el combate, independiente del árbitro y sin veto de la organización. Periodos de suspensión obligatorios tras un derribo con síntomas.
Protecciones homologadas y simétricas. Si existe una excepción médica, habría que comunicarla con semanas de antelación y no con una horita.
Seguimiento después, porque el evento no se acaba cuando se apagan los focos.
Borracho de golpes
Ciento ochenta y siete años después de que muriera George Stevenson en aquel ring de Londres, un forense de Nueva Jersey, Harrison Martland publicó en 1928, en la revista JAMA, un artículo con titulado épico: Punch Drunk. Borracho de golpes. Había hecho autopsias, reunió a 23 casos de boxeadores y descubrió por primera vez el cuadro completo. Pérdida de memoria, habla encadenada, problemas de equilibrio y cambios de carácter. Hombres que terminaba en su carrera hechos una sombra de lo que la empezaron
Es la primera descripción médica de lo que hoy llamamos encefalopatía traumática crónica, la misma que años después llenaría titulares de fútbol americano.
Martland descubrió eso en 1928, cuando el boxeo llevaba ya 60 años usando guantes que se inventaron para que los señoritos ingleses no se rompieran las manos. Guantes que, sin querer, dejaron que se pudiera pegar más y más fuerte a la cabeza. Los guantes hicieron el boxeo más bonito de ver, pero peor para el cerebro.
Fuentes
Cascos, conmoción y boxeo amateur
Tjønndal A, Haudenhuyse R, de Geus B, Buyse L. Concussions, cuts and cracked bones: A systematic literature review on protective headgear and head injury prevention in Olympic boxing. Eur J Sport Sci. 2022;22(3):447-459. https://doi.org/10.1080/17461391.2021.1872711
Loosemore MP, Butler CF, Khadri A, McDonagh D, Patel VA, Bailes JE. Use of Head Guards in AIBA Boxing Tournaments — A Cross-Sectional Observational Study. Clin J Sport Med. 2017;27(1):86-88. https://doi.org/10.1097/JSM.0000000000000322
Dickinson P, Rempel P. Prohibiting Headgear for Safety in Amateur Boxing? Opinion of the Canadian Boxing Community: an Online Poll. Sports Med Open. 2016;2:19. https://doi.org/10.1186/s40798-016-0043-2
Conmoción cerebral: protocolo y manejo
Patricios JS, Schneider KJ, Dvorak J, et al. Consensus statement on concussion in sport: the 6th International Conference on Concussion in Sport — Amsterdam, October 2022. Br J Sports Med. 2023;57(11):695-711. https://doi.org/10.1136/bjsports-2023-106898
La nariz: trauma facial, cirugía previa y tabique
Al-Awady A, Batiste A, Cheng C, et al. Nasal injuries in amateur male boxers before and after the 2013 rule change by the International Boxing Association removing the protective headgear. J Craniomaxillofac Surg. 2025;53(1):6-9. https://doi.org/10.1016/j.jcms.2024.09.005
Hojjat H, Svider PF, Lin HS, et al. Adding Injury to Insult: A National Analysis of Combat Sport-Related Facial Injury. Ann Otol Rhinol Laryngol. 2016;125(8):652-659. https://doi.org/10.1177/0003489416644617
Henry M, Hern HG. Traumatic Injuries of the Ear, Nose and Throat. Emerg Med Clin North Am. 2019;37(1):131-136. https://doi.org/10.1016/j.emc.2018.09.011
Lesiones de la mano en deportes de combate
Hanna WA, Laier P. [Hand injuries from combat sports]. Unfallchirurg. 2015;118(6):507-514. https://doi.org/10.1007/s00113-015-0014-y
Historia: del “punch drunk” a la encefalopatía traumática crónica
Martland HS. Punch Drunk. JAMA. 1928;91(15):1103-1107. https://doi.org/10.1001/jama.1928.02700150029009
Dr Harrison Martland and the history of punch drunk syndrome. Brain. 2018;141(1):318-321.
Hechos del evento (prensa, 25-26 julio 2026)
Resultados oficiales — La Velada del Año VI. https://www.infolavelada.com/combates
Gero Arias vence a Viruzz por decisión unánime; el derribo del primer asalto. Excélsior / El Chorrillero, 25-26 jul 2026.
La fractura del quinto metatarsiano de Roro tras La Velada V (2025). El Español, jul 2025.
Las referencias científicas de este artículo proceden de búsquedas en PubMed y los DOI son reales y verificados. Los datos del evento, de la prensa de los días 25 y 26 de julio de 2026. Si detecto (o si detectas tú) algún error, dímelo. Acepto correcciones con los brazos abiertos: rectificar es parte del oficio. En medicina el que no rectifica es justo el que da miedo








¡Increíble! Llevaba mucho tiempo preguntándome cuál era el efecto real del casco en boxeo. Como siempre nos acostumbras, una respuesta con sus pros y sus contras, profesional e informada. Muchas gracias por lo que haces y por resumir información tan importante de una manera tan certera y amena.
Qué interesante! La de cosas que he aprendido leyéndote y lo sencillo que haces que se entienda todo!
Diría que soy team Roro, pero es que al resto ni los conozco jajajaja.
Feliz día!