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La toma de Granada o por qué tu hombro le debe una

2 de enero de 1492: día clave de la traumatología europea

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ene 02, 2026
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Hace poco vi a un paciente con una luxación anterior de hombro que había intentado “recolocárselo” él mismo. Spoiler: no salió bien.

Hace 533 años, un 2 de enero, alguien decidió negociar en vez de arrasar una ciudad. Y gracias a eso, los secretos médicos de Al-Andalus llegaron a nuestras manos en vez de convertirse en cenizas.

El momento que casi nadie reivindica (y deberíamos)

Hoy, 2 de enero, se cumple otro aniversario de la Toma de Granada. Y sí, ya sé que es una fecha incómoda, que hay quien preferiría borrarla del calendario, que levanta ampollas y debates políticos que no vienen al caso. Pero aquí va una realidad que nadie discute: fue una conquista pacífica tras años de negociaciones. Y eso, en 1492, era raro.

Lo lideró Gonzalo Fernández de Córdoba, nuestro querido Gran Capitán, que entendió algo revolucionario para la época: que algunas batallas se ganan mejor con palabras que con cañones. Granada se rindió mediante capitulaciones. No hubo saqueo. No hubo incendios. No hubo destrucción masiva de infraestructuras.

Y eso, amigos, cambió la historia de la medicina occidental para siempre.

Lo que pasa cuando conquistas arrasando (spoiler: pierdes oro)

Déjame ponerte en contexto con un contraejemplo brutal: Constantinopla, 1453.

Los otomanos conquistaron la ciudad. Fue épico. Fue glorioso. Fue una demostración de poder militar impresionante. Y también fue el mayor incendio de una biblioteca de conocimiento médico desde Alejandría.

Cuando cayó Constantinopla, se perdieron siglos de textos médicos bizantinos. Tratados sobre anatomía. Compendios quirúrgicos. Conocimiento acumulado durante generaciones. Todo convertido en cenizas porque conquistar a lo bestia tiene esas cosas: destruyes primero, preguntas después.

Europa se quedó con las manos vacías en conocimiento médico avanzado justo cuando más lo necesitaba.

Pero Granada… Granada fue diferente.

Lo que se salvó cuando alguien decidió ser inteligente

Cuando los Reyes Católicos entraron en Granada el 2 de enero de 1492, no encontraron una ciudad en ruinas. Encontraron:

  • Hospitales andalusíes intactos, con quirófanos funcionando

  • Bibliotecas médicas completas, con tratados que llevaban décadas perdidos en el resto del continente

  • Instrumentos quirúrgicos cuyo diseño era tan avanzado que los cirujanos cristianos los copiaron inmediatamente (y algunos seguimos usando variaciones modernas)

Pero sobre todo, se salvó el legado de Abu al-Qasim al-Zahrawi. Conocido en Europa como Abulcasis. El tipo que escribió Al-Tasrif, la enciclopedia médica más completa de su época.

Treinta volúmenes. Más de 1.500 páginas. Ilustraciones quirúrgicas tan precisas que parece que las dibujó ayer. Y lo que documentó sobre traumatología cambió la forma en que Europa entendía el cuerpo humano.

Y lo que se salvó ese día cambió mi forma de operar para siempre. Sigue leyendo para descubrir por qué cada vez que reduzco un hombro luxado, estoy usando técnicas documentadas hace mil años en Granada…

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