Cuando los nazis tenían razón (y nosotros cáncer de pulmón).
lo sabíamos desde 1943
Creemos que la lucha contra el tabaco empezó en los 60. La realidad es que empezó en el Tercer Reich. Hoy te cuento la historia de ciencia, eugenesia y amnesia colectiva que nos costó millones de vidas.
¿Os habéis fijado en que la nostalgia suele venir con un filtro de humo? Si piensas en el cine clásico, en los escritores de la Generación Perdida o en los médicos de los años 50, todos tienen un cigarrillo en la boca. Nos han vendido una narrativa muy concreta:
Pobrecitos, no lo sabían. Hasta el informe del Cirujano General de EE. UU. en 1964, la humanidad vivía en una feliz ignorancia sobre el cáncer de pulmón
Mentira. Y de las gordas.
La humanidad lo sabía. La ciencia lo sabía. El problema es que los que tenían los datos eran los “malos” de la película.
Y cuando el malo tiene razón, la historia tiende a taparse los oídos.
Hoy vamos a hacer un viaje incómodo. Vamos a hablar de cuando la medicina más avanzada del mundo vestía uniforme de las SS y de cómo, por culpa de la política y el marketing, ignoramos el mayor descubrimiento epidemiológico del siglo XX.
El “vicio genético” y la obsesión aria
Para entender por qué los alemanes se obsesionaron con el tabaco, hay que entender su mentalidad retorcida. El nazismo no veía el cuerpo como propiedad del individuo, sino como propiedad del Volk (el pueblo/nación). Tu salud no era tuya; era una herramienta para la raza aria.
Mientras en EE. UU., Francia y Reino Unido el tabaco se asociaba al glamour, a la emancipación femenina (las “Antorchas de la Libertad”) y a la virilidad del soldado en el frente, en la Alemania de los años 30 se empezó a ver como un “veneno genético”.
Hitler era un abstemio militante, vegetariano y odiaba el tabaco. Lo llamaba “la ira del Hombre Rojo contra el Hombre Blanco”, sugiriendo que el tabaco era la venganza de los nativos americanos por el alcohol que los europeos les habían llevado. Pero Hitler no era científico. Karl Astel y Fritz Lickint, sí.

Fritz Lickint: El hombre que vio los números (1929)
Mucho antes de que los nazis llegaran al poder, un médico de Dresde llamado Fritz Lickint publicó en 1929 algo que hizo arquear muchas cejas: una serie estadística que vinculaba el cáncer de pulmón con el tabaquismo.
Lickint fue un visionario. No solo vio la correlación; acuñó el término Passivrauchen (fumador pasivo) décadas antes de que a nadie le importara el humo de segunda mano. Su trabajo sentó las bases para lo que vendría después: la maquinaria científica nazi al servicio de la salud pública (con sus fines racistas, claro).
Cuando los nazis llegaron al poder, vieron en los estudios de Lickint la justificación perfecta. Querían una raza pura,fuerte y fértil. El tabaco, decían, dañaba el plasma germinal, provocaba infertilidad y debilitaba al soldado ario.
El Instituto para la Investigación de los Peligros del Tabaco (1941)
Sí, existió. Con el apoyo personal de Hitler (que regaló 100.000 Reichsmarks de su propio bolsillo para financiarlo), Karl Astel fundó este instituto en la Universidad de Jena.
Y aquí es donde la cosa se pone seria. No eran panfletos de propaganda; era ciencia hardcore. Realizaron experimentos con animales, estudios sobre la nicotina en la leche materna y análisis de la fertilidad. Pero la joya de la corona llegó en plena guerra, mientras las bombas caían sobre Europa.
El estudio de 1943: La pistola humeante
En 1943, dos investigadores llamados Eberhard Schairer y Erich Schöniger publicaron el que debería haber sido el estudio más famoso del siglo.
Hicieron algo revolucionario para la época: un estudio de casos y controles. Compararon a un grupo de hombres con cáncer de pulmón contra un grupo de hombres sanos de la misma edad, analizando sus hábitos de consumo de tabaco.
Los resultados fueron demoledores, casi idénticos a los que tenemos hoy:
De los pacientes con cáncer de pulmón, la inmensa mayoría eran fumadores empedernidos.
Entre los no fumadores, el cáncer de pulmón era una rareza exótica.
La conclusión del paper era cristalina:
Fumar causa cáncer de pulmón
El régimen nazi reaccionó. Se prohibió fumar en los tranvías, en los cines, en las oficinas del partido y en los refugios antiaéreos. Se restringieron las cartillas de racionamiento de tabaco para mujeres embarazadas (y para mujeres menores de 25 años y mayores de 55).
Fue la primera campaña de salud pública moderna: carteles con calaveras fumando, charlas en colegios y restricciones publicitarias.
La Gran Amnesia de 1945
Entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué en los años 50 tu médico te recibía fumando en la consulta?
Porque Alemania perdió la guerra.
Tras los Juicios de Núremberg, todo lo que oliera a ciencia nazi fue purgado o ignorado. La investigación sobre el tabaco se metió en el mismo saco que los atroces experimentos de Mengele. Se asoció la lucha antitabaco con el fanatismo fascista.
Si eras un demócrata y un libertador, fumabas. Churchill fumaba puros. Roosevelt fumaba. Stalin fumaba pipa. El humo era el olor de la victoria y la libertad.
El director del instituto antitabaco, Karl Astel, se suicidó en 1945. Fritz Lickint cayó en el olvido en la Alemania del Este.
La industria tabacalera americana aprovechó este vacío. Crearon dudas, financiaron estudios y lanzaron el infame “Frank Statement” en 1954, diciendo que “no había pruebas concluyentes”.
Tuvimos que esperar hasta 1950 para que Richard Doll y Austin Bradford Hill, en el Reino Unido, publicaran un estudio que básicamente replicaba lo que los alemanes ya habían demostrado 7 años antes. Y aun así, tardamos otros 15 años en admitirlo oficialmente.
Esa “amnesia” por asociación nos costó millones de muertes prematuras.
El giro de guión
Pero la historia de la medicina es caprichosa. Mientras los médicos luchaban por demostrar que el tabaco mataba a casi todo el mundo, empezaron a notar algo extraño en las salas de los hospitales. Algo que no cuadraba.
Había pacientes con ciertas enfermedades gravísimas que, curiosamente, nunca habían fumado. Y peor aún: pacientes que estaban sanos, dejaban de fumar, y de repente enfermaban violentamente.
Parecía que, en casos muy concretos, el tabaco actuaba como un escudo.
Durante la carrera me obsesioné con estas enfermedades que mejoraban con el tabaco, con cómo incluso, algunos médicos llegaron a mandar tabaco como si de una receta médica se tratase.
Se le llamó “la Paradoja del Fumador”. No es un mito urbano. Es biología molecular real.
Existen 4 enfermedades (incluyendo una cerebral degenerativa y una intestinal autoinmune) donde fumar reduce drásticamente el riesgo de padecerlas.
⚠️ AVISO IMPORTANTE: Exploraremos datos científicos contraintuitivos (de los que nadie habla) sobre el tabaco y la evolución humana. Pero dejemos algo MUY claro:
Fumar mata. Punto.
El tabaco causa 8 millones de muertes anuales, es el mayor factor de riesgo evitable de cáncer, enfermedad cardiovascular y EPOC. Ningún posible beneficio compensa este dato. Si fumas, déjalo. Si no fumas, no empieces.
¿Cómo es posible que el mismo veneno que te destroza el ADN te proteja las neuronas o el colon? ¿Qué mecanismo diabólico hay detrás?
Fuentes
Sobre Schairer y Schöniger (1943) - El estudio clave
‘Lung cancer and tobacco consumption’: technical evaluation of the 1943 paper by Schairer and Schoeniger published in Nazi Germany - Morabia A. Journal of Epidemiology & Community Health, 2013. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3618958/
Commentary: Schairer and Schöniger’s forgotten tobacco epidemiology and the Nazi quest for racial purity - Proctor RN. International Journal of Epidemiology, 2001. https://academic.oup.com/ije/article/30/1/31/619023
Nazi Research - University of Bristol - Nota de prensa sobre la publicación del estudio de Schairer y Schöniger en inglés, 2001. https://www.bristol.ac.uk/news/2001/hitler.html
Libro de Robert Proctor
The Nazi War on Cancer - Proctor RN. Princeton University Press, 1999. El libro académico fundamental sobre este tema. https://press.princeton.edu/books/paperback/9780691070513/the-nazi-war-on-cancer
The Nazi War on Cancer - Book Review - Reseña crítica del libro en BMJ, 1999. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1117732/
El Informe del Cirujano General de EE.UU. (1964)
The 1964 Report on Smoking and Health - National Library of Medicine, Profiles in Science. https://profiles.nlm.nih.gov/spotlight/nn/feature/smoking
A History of the Surgeon General’s Reports on Smoking and Health - CDC, actualizado 2024. https://www.cdc.gov/tobacco-surgeon-general-reports/about/history.html
The 1964 US Surgeon General’s report on smoking and health - Hall W. Addiction, 2022. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/add.16007
Richard Doll y la investigación británica post-guerra
Sir Richard Doll - Obituario académico, BMJ, 2005. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1181278/
Mortality in relation to smoking: the British Doctors Study - Breathe, 2017. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5298160/
Las políticas antitabaco nazis y el término “Passivrauchen”
Anti-tobacco movement in Nazi Germany - Wikipedia (artículo completo y bien documentado). https://en.wikipedia.org/wiki/Anti-tobacco_movement_in_Nazi_Germany
Passive smoking - History of the term - Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Passive_smoking




Es muy interesante todo lo que detallas. A quienes tienen el poder les importan más los intereses particulares, generalmente económicos, que la salud del pueblo. Entonces fue el tabaco, ahora sigue siendo el alcohol o toda la basura a la que se llama "alimentación" porque comparte estante con el pan de molde o está cerca del pescado congelado. La información es poder, gracias por compartirla ❤️
Gran artículo. Me ha encantado. Muy interesante con una cantidad de datos que yo desconocía totalmente. Gracias!
Y deseando que nos muestres esas enfermedades que mejoran con el consumo de tabaco.