La cara más besada del mundo es la de una mujer
Y por culpa de su cuerpo, hoy puedes morir en la calle
Lo de todas las veces, el conflicto de interés: no hay ninguno. Esto lo pagáis vosotros, los que estáis suscritos. Sois mi único jefe y sois estupendos. Gracias.
Corre 1890. Rescatan del Sena el cuerpo de una chica. Nadie la reclama. Al patólogo del morgue de París le pareció guapísima. Sonreía con los ojos cerrados, con una paz infinita, como si hubiera encontrado descanso muriendo. Le sacó una máscara de escayola de la cara. Sesenta años más tarde un juguetero noruego copia esa máscara para fabricar el primer maniquí de reanimación de la historia.
Desde entonces, más de quinientos millones de personas hemos besado esa cara para aprender a salvar vidas. Es literalmente, la cara más besada del planeta. Y ahora te voy a contar por qué esa mujer, ochenta años después, sigue teniendo un problema muy serio con su propio cuerpo.
Pero primero, el dato que te arruina el día
Se publica el registro CARES. Es de Estados Unidos y analiza desde 2013 a 2019. Un total de 309.662 paradas cardiacas que suceden fuera del hospital. La analizan una por una.
Y ojo al dato, porque los resultados son para que no duermas (especialmente si eres mujer).
Porque cuando una mujer se desploma en un sitio público tiene un 14% menos de probabilidad de que un desconocido le haga RCP que si fuera un hombre.
Odds ratio 0,86, intervalo de confianza 0,82–0,89. Te traduzco esta estadística, simplemente significa “esto no es casualidad, ni de lejos”. Y hay más. En barrios de mayoría hispana, a las mujeres se les puso el desfibrilador un 26% menos de veces.
No estamos hablando de que la ambulancia tarda más tiempo en llegar. Tampoco estamos hablando de que tengan peor salud en general. Es que la gente que está delante no le pone las manos encima.
Y aquí es donde la cosa se pone rara
Cuando descubren esto, un equipo de la Universidad de Colorado hizo algo que casi nadie hace en medicina: en vez de inventar justificaciones rarísimas, preguntó. Encuesta nacional, 548 personas con una sola pregunta:
¿Se te ocurre por qué a una mujer puede que no le hagan la RCP cuando se desploma en público?
¿Se te ocurre cual puede ser el motivo? Los resultados de las respuestas no fueron para nada inesperados. En primer lugar, el evidente: el cuerpo de la mujer está sexualizado. Vamos, que no quiero que parezca que le estoy tocando una teta. Existe un miedo instaurado y real a la acusación de violencia sexual.
Muy por detrás en número de respuestas, la gente pensó en otras dos razones. Por un lado, que somos muy frágiles, que nos vamos a romper. Por otro, que no pensamos que a la mujer le pase algo de verdad. Se ha desmayado, será algo de la tensión, se pasará, ya se levantará.
Lo que me llama la atención no son las razones, salvo, quizás la primera. Sino que ninguna de ellas es una explicación médica. Y esto debe hacernos pensar bastante.
Rompes costillas, menos mal.
Una reanimación bien hecha rompe costillas. Lo sé porque me ha pasado, y si has hecho una reanimación bien hecha, te habrá pasado a ti también. Tienes que hundir el esternón alrededor de 5 cm una media de 100 veces por minuto. Tiene que crujir y suena terriblemente mal. Cuando esa persona despierte su pecho se va a acordar de ti.
Pero es el costo que hay que pagar por salvar vidas. Una costilla se cura en seis semanas. Un cerebro sin oxígeno se curará… nunca.
Volvamos a la chica del Sena
Se llama… bueno, es un nombre “extraoficial“ no es el suyo, pero todo el mundo la llama así L’Inconnue de la Seine. La desconocida del Sena.
En 1960, el noruego Åsmund Lærdal, que fabricaba juguetes de plástico blando, trabajaba con dos médicos, Peter Safar y Bjørn Lind, para crear un muñeco donde pudiéramos aprender el boca a boca y las demás maniobras de reanimación cardiopulmonar. Lærdal decidió que la cara fuera de mujer, y eligió esa máscara. Su razonamiento no podía se más de señoro de 1960. Pensaba que los caballeros se negarían a poner la boca sobre un maniquí con cara de hombre.
Pero la historia no termina aquí. Va a pasar una cosa más. Resusci Anne tiene cara de mujer, nombre de mujer, historia de mujer. Y si has visto al maniquí de RCP, seguramente te habrá llamado la atención el torso. Si es una mujer… ¿dónde está el pecho?
Millones hemos aprendido a reanimar sobre un cuerpo que no existe. De esa manera, cuando te surge hacer una maniobra de reanimación en la vida real, en el suelo, con pecho y un sujetador, tu cerebro no tiene ninguna referencia. Tienes dudas. Lo malo es que en una parada cardíaca, dudar es la causa de muerte.
Finalmente llega 2019 una campaña estadounidense sacó el Womanikin: un accesorio de silicona con forma de pecho para encajarlo en los maniquíes. Lo hicieron de código abierto. Los planos son gratis.
Han pasado siete años desde entonces. Ahora yo te pregunto: ¿cuántos has visto en un curso de primeros auxilios en España?
No es solo que no te toquen: es que te miran mal
Seguramente habrás oído por infinidad de sitios que a los médicos nos encanta la serie The Pitt. En abril de 2026 dedicó una escena entera a esto. Te cuento más o menos lo que pasó. Una mujer llega a Urgencias con dolor en el pecho. El electrocardiograma sale limpio: no tiene un infarto.
Sin embargo, el médico mira un poco más y ve que los electrodos están pegados demasiado abajo. Los técnicos de la ambulancia los habían colocado por debajo del pecho. La mujer tenía los pechos grandes y no quisieron levantárselos para ponerlos donde tocaba. El electro no estaba viendo las ondas eléctricas del infarto. La paciente entra en taquicardia ventricular delante de todos. La reviven de milagro.
Te dejo el vídeo con el momento estrella:
Es ficción, me diréis, pero coincidiréis conmigo en que no está nada mal traída conociendo las cifras que hemos comentado… Y sinceramente, no descarto que algo parecido no haya sucedido en la vida real.
Mujeres de la sala, ¿qué preferís: morir con pudor, o vivir con una desnudez breve?
Yo lo tengo claro, aunque parece que toda la publicidad institucional, redes sociales y medios de comunicación apuntan a perpetuar el problema. Y es uno que tiene difícil solución.
La moraleja
Esta historia me ha dejado con un sabor bastante agridulce, porque es un problema que traspasa fronteras y culturas. Creo que el miedo a la acusación de comportamiento sexista es real y cuesta vidas.
Si puedo cerrar con algunas reflexiones, en mujeres: el sujetador no se quita para comprimir. Se comprime igual, por encima de la ropa. Solo hace falta apartar prenda si vas a pegar los parches del desfibrilador.
Cada día hay mujeres que se mueren en el suelo rodeadas de gente educadísima. La desconocida del Sena lleva 136 años con los ojos cerrados y esa media sonrisa. Igual va siendo hora de mirarle también el pecho.
¿Has hecho un curso de RCP? ¿Cómo era el maniquí? Cuéntamelo en los comentarios. Y si conoces a alguien que trabaja de socorrista, en un gimnasio o de camarero, mándaselo sin pedir permiso.
Fuentes
La brecha de sexo en la reanimación
Blewer AL, Starks MA, Malta-Hansen C, et al. Sex Differences in Receipt of Bystander Cardiopulmonary Resuscitation Considering Neighborhood Racial and Ethnic Composition. J Am Heart Assoc. 2024;13(5):e031113. https://doi.org/10.1161/JAHA.123.031113
Perman SM, Shelton SK, Knoepke C, et al. Public Perceptions on Why Women Receive Less Bystander Cardiopulmonary Resuscitation Than Men in Out-of-Hospital Cardiac Arrest. Circulation. 2019;139(8):1060–1068. https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.118.037692
Matsuyama T, Okubo M, Kiyohara K, et al. Sex-Based Disparities in Receiving Bystander Cardiopulmonary Resuscitation by Location of Cardiac Arrest in Japan. Mayo Clin Proc. 2019;94(4):577–587. https://doi.org/10.1016/j.mayocp.2018.12.028
Qué pasa después
Kotini-Shah P, Del Rios M, Khosla S, et al. Sex differences in outcomes for out-of-hospital cardiac arrest in the United States. Resuscitation. 2021;163:6–13. https://doi.org/10.1016/j.resuscitation.2021.03.020
Smits RLA, Södergren STF, Folke F, et al. Long-term survival following out-of-hospital cardiac arrest in women and men. Resuscitation. 2024;201:110265. https://doi.org/10.1016/j.resuscitation.2024.110265
(Referencias localizadas y verificadas en PubMed.)
Nota de la autora: en internet está demasiado difundida la afirmación de que “un 15% más de mujeres muere de infarto porque nadie las reanima”. No he encontrado esa cifra en las fuentes, así que no lo voy a repetir. Lo que sí está medido es el 14% menos de RCP en vía pública. Si tienes una fuente que diga lo otro, mándamela y la publico.



Pero que tema tan interesante, me hace pensar en como llevar este conocimiento a todas esa gente desconocida. Aquí en Dinamarca existe el concepto de "hjerteløber" (corredores de corazón) son voluntarios que se apuntan a estar disponible 24/7 (por supuesto puedes tener días libres) para activarse por el 112 de ser necesario y reanimar a un/una desconocid@ mientras los paramédicos llegan y dividen a los voluntarios en empezar la reanimación o recoger el DEA, sería interesante saber si esos números son iguales de este lado del mundo. Saludos desde aquí con toda la admiración a tus posts