La Ashwagandha, el hígado y el precio de mi silencio
o por qué mi conciencia me cuesta dinero
Vamos a empezar fuerte, porque lo que os voy a contar hoy me ha costado literalmente miles de euros. Lo que vais a ver a continuación son capturas reales de mi WhatsApp de las últimas semanas.
Leedlas bien, porque esta es la razón por la que voy a perder dinero y vosotros vais a ganar salud.
No es una forma de hablar. En los últimos meses, mi bandeja de entrada se ha convertido en un mercadillo persa. Me han contactado, no una, sino múltiples compañías de suplementos. Las ofertas eran obscenas: desde comisiones jugosas dándoos un código hasta prácticamente ponerme en nómina con una tarifa fija mensual. He tenido el “talonario” virtual en la mano. Solo tenía que decir “sí” y empezar a recomendaros polvitos mágicos.
Pero he dicho que NO.
Y sí, duele en la cuenta corriente, pero dormir con la conciencia tranquila no tiene precio. A los que os suscribís a mi Substack: GRACIAS, sois los que financiáis mi honestidad.
Y hablando de intoxicaciones... hablemos de la Ashwagandha.
El otro día, entre quirófano y quirófano, un compañero (médico, especialista, tío listo y formado) me suelta que se está metiendo ashwagandha para el estrés. Y ahí me di cuenta: si hasta nosotros caemos, el problema es grave.
No es tontería, yo también tuve mi idilio con los suplementos. Hubo una temporada que tenía la despensa llena de todo tipo de botes con cualidades poco menos que sobrenaturales.
La moto que nos venden
Si te crees el marketing, la Withania somnifera (su nombre en latín, que suena a hechizo de Harry Potter) es básicamente Dios hecho planta. Si hubiera aceptado el cheque, hoy os estaría diciendo que es milagrosa para:
Olvidarte del estrés y la ansiedad.
Dormir como un bebé sedado.
Ponerte como un toro (testosterona, fertilidad, power en el gym).
Regularte el azúcar, la inflamación y la memoria.
Posiblemente, hacerte la declaración de la renta y encontrarte aparcamiento en el centro.
Suena increíble, ¿verdad? Una maravilla natural, ancestral y sin químicos malvados...
La realidad (por qué dije "Absolutamente NO")
Ahora, vamos a lo que dice la ciencia, no el folleto de la herboristería.
He renunciado a un sueldo mensual para poder escribir las siguientes líneas sin censura. La información libre de conflictos de interés no es gratis, es valiosa.
Abajo tienes la evidencia del daño hepático, los motivos de su prohibición en países nórdicos y lo que le pasa a tu cuerpo cuando la dejas. Si valoras que un médico se juegue la cartera por tu salud, este es el momento de demostrarlo.




