Hoy celebramos Navidad sin mi hermano
La guardia maldita: 24 horas que no quiere nadie. Hoy mi hermano está de guardia. 24 horas. El año pasado era yo. Y no, antes de que saltes: no es lo mismo que el resto del hospital.
El síndrome del último mono
En cada servicio hay una guardia maldita. La que te revienta la Nochebuena completa. Y esa guardia siempre, siempre, se la endosan al último que llega. Yo el año pasado. Mi hermano este año. El que venga después, el que viene.
Es como una tradición no escrita. Un rito de iniciación. “Bienvenido al servicio, aquí tienes tu Nochebuena en el hospital”. Y lo aceptas porque eres el nuevo.
La diferencia que nadie ve
“Pero todo el hospital trabaja en Nochebuena”, me dirán algunos. Sí. Y tienen razón. Hay enfermeras de guardia hoy. Auxiliares. Celadores. Técnicos de rayos. Incluso lavandería y el servicio de cafetería está operativo.
Y todos merecen reconocimiento. Cada uno de ellos. Pero déjame explicarte la diferencia: ellos hacen turnos de 8 horas. O de 12 como mucho. Entran, trabajan, salen. Pueden llegar a tiempo para la cena. O para el brindis. O al menos para los restos del turrón.
Nosotros hacemos guardias de 24 horas seguidas.
Entramos a las 8h del 24 de diciembre. Salimos a las 9h del 25 de diciembre (si hay suerte y el pase de guardia no se alarga). No desayunamos con la familia. No comemos el marisco. No cenamos. No brindamos.
Perdemos el día entero. Y el siguiente amanecer también.
El truco de magia del estatuto
Ahora, con el flamante nuevo estatuto (gracias, Mónica García), esto se llamará oficialmente “8 horas de jornada ordinaria + 17 horas de atención continuada”.
Qué bonito suena, ¿verdad? En la práctica: sigues 24 horas dentro del hospital. Es como llamar “oportunidad de crecimiento” a un despido.
Lo único que ha cambiado es el Excel del Ministerio. Mi hermano sigue sin cenar en casa esta noche.
La gente piensa que estar de guardia es estar sentado esperando emergencias. Como en las series. Con café y conversaciones profundas entre sutura y sutura.
La realidad: visitas, consultas, quirófano si hay programado. Ocho horas de trabajo estándar.
La ronda de las altas
Hay algo que hago siempre durante la guardia de Navidad. Una especie de tradición personal.
Me paso por planta intentando dar altas médicas.
Busco a los pacientes que están lo suficientemente estables como para irse a casa. Los que llevan días esperando “a ver cómo evolucionan” pero en realidad ya podrían estar fuera. Los que tienen el alta médica escrita pero nadie ha firmado porque “ya se hará el día 26”.
Pues no. Se hace hoy. Porque si yo tengo que estar aquí en Nochebuena, al menos voy a intentar que el máximo número de pacientes pueda pasar la Navidad en su casa.
Es lo mínimo. Cada año saco a 3 o 4 personas de planta. A veces más. Firmo altas, llamo a familias, organizo ambulancias si hace falta. Paso por las habitaciones y les digo “enhorabuena, se va a casa para Navidad”.
Porque nadie quiere estar en el hospital en Nochebuena. Nadie. Ni los pacientes ni nosotros. Y si puedo darle a alguien su Navidad de vuelta, aunque sea a las 11 de la noche, lo hago.
No pido compasión
No escribo esto para quejarme. Ni para que nos tengáis pena. Ni para que alguien me diga “ay, pobrecita”.
ODIO la compasión condescendiente.
Escribo esto para que se entienda una cosa muy simple:
En España, en 2024, los médicos seguimos haciendo guardias de 24 horas como si estuviéramos en 1950. Como si el cansancio acumulado no afectara a nuestra capacidad de tomar decisiones. Como si no hubiera estudios que demuestran que después de 16 horas sin dormir tu función cognitiva equivale a estar legalmente borracho.
Y aún así, ahí estamos. Tomando decisiones de vida o muerte en la hora 23.
Brindo esta noche:
Por mi hermano, que está ajustando tratamientos de anticoagulación mientras nosotros partimos turrón.
Por todos los nuevos que este año descubren lo que es perder su primera Navidad entera.
Por las enfermeras, auxiliares y celadores que también están trabajando hoy, aunque al menos puedan rotar y ver a sus familias en algún momento.
Por los pacientes que están ingresados esta noche. Los que tienen cáncer y saben que es su última Navidad. Los que están solos porque su familia vive lejos. Los que están demasiado enfermos para darse cuenta de qué día es.
Para ellos va nuestro trabajo. Por ellos merece la pena.
La verdad incómoda
¿Sabéis qué es lo más terrible de todo esto? Que el año que viene volverá a pasar. Y el siguiente. Y el siguiente. Porque cambiar el sistema de guardias requeriría contratar más médicos. Y eso cuesta dinero. Y es más barato seguir exprimiendo a los que ya están dentro.
Porque la sanidad española funciona gracias a la precarización sistemática de sus trabajadores. Y mientras la gente aplauda “qué bonito que los médicos trabajen en Navidad”, nadie cuestionará las condiciones en las que lo hacemos.
Feliz Navidad a todos los que hoy no pudieron estar en casa. Y especialmente a los pacientes que pasan esta noche en un hospital. Para vosotros va esto.
— La Traumatóloga Geek
PD: Si conoces a alguien que está de guardia hoy, mándale un mensaje. Para recordarle que su trabajo importa.
PD2: Y si eres gestor sanitario y estás leyendo esto: las guardias de 24 horas son inhumanas, ineficientes y peligrosas. Ya está, lo dije. Cambiadlo de una maldita vez.



Es intencionado, que la “pública” siga deteriorándose hasta tocar fondo del todo, para que nos “salven” los “filántropos” inversores ??, o es responsabilidad de funcionarios/burocratas/políticos a medio evolucionar y/o con cero humanidad y cero empatía ??
Nos hemos acostumbrado al maltrato, nos dicen haber elegido otra profesion, nos parece mal quejarnos. Pero la realidad es que los sanitarios sufrimos un maltrato constante de los que se supone que deberían cuidarnos para poder cuidar, y no es así. No tengo esperanza de que esto vaya a mejor, xq a peor es imposible ya...
Feliz navidad desde Albacete¡!