El portero de Cabo Verde acaba de reventar la mentira más repetida del deporte.
Tuvo a la campeona del mundo temblando hasta el minuto 111. Te cuento por qué, y qué tiene que ver contigo.
Antes de nada, el conflicto de interés, que sigue siendo NINGUNO. Aquí no paga ninguna federación. Este blog vive de una sola cosa: de que tú, al otro lado, decidas apoyarlo. A los que ya lo hacéis, gracias de corazón.
Un tío de 40 años le paró cuatro balones a Messi.
Con las manos, con las rodillas, con la cara si hacía falta, viendo el balón atravesar un bosque de piernas que no le dejaba ver nada. Ocho paradas en total contra la mejor selección del planeta, la campeona vigente. Y este señor, hace quince años, no tenía entrenador: aprendía a tirarse mirando vídeos en YouTube desde una isla del Atlántico.
Hay algo que la medicina del deporte lleva décadas escondiendo debajo de la alfombra. Lo que hizo ese portero el viernes es símplemente fisiología. Y explica por qué casi todo lo que te han contado sobre “la edad a la que tu cuerpo empieza a apagarse” es mentira.
Después de este Mundial hay una lección que me quiero llevar a la consulta, y tiene que ver contigo mucho más de lo que crees.
La historia real es mejor que cualquier guion
Se llama Josimar José Évora Dias. Nació el 3 de junio de 1986 en Mindelo, Cabo Verde, un archipiélago de diez islas frente a la costa de Senegal donde viven menos personas que en la ciudad de Málaga. Le llaman Vozinha, que en criollo caboverdiano significa “abuelita”. Se lo pusieron en el barrio. Pocas cosas más bonitas que un portero defendiendo la portería mientras el estadio lo llama Abuelita.
Porque lo criaron sus abuelos. En Cabo Verde no había entrenadores de porteros, así que el chaval aprendió a colocarse y a leer al delantero viendo vídeos de YouTube. Firmó su primer contrato profesional a los 25. La edad a la que la mayoría de porteros de élite ya están en su mejor momento, él estaba empezando por ligas modestas de Angola, Moldavia, Chipre y la segunda portuguesa.
Y el viernes, con 40 palos, tuvo a Argentina contra las cuerdas hasta el minuto 111, cuando un desafortunado gol en propia puerta lo mandó a casa. 3-2. Habían empatado con España, con Uruguay y con Arabia Saudí sin perder un solo partido de la fase de grupos. Se van del Mundial por la puerta grande.
Ahora viene la medicina. Y aquí es donde te tienes que quedar.
La frase más repetida y más tramposa del deporte
Hay un dato que se cita en todas partes: los futbolistas alcanzan su pico entre los 25 y los 27 años. Los delanteros antes, los defensas después. Es verdad, está estudiado, y la gente lo ha convertido en una sentencia de muerte:
pasados los 27, cuesta abajo y sin frenos.
El problema es que ese estudio, el de Dendir de 2016, dejó a los porteros fuera. Los excluyó porque su trabajo es tan distinto que no encajaba.
¿Y sabes qué pasa cuando por fin miras a los porteros? Que la curva no se parece en nada. Los porteros disfrutan de su pico de minutos alrededor de los 28, y su rango de máximo rendimiento se estira cómodamente hasta los 31. Y algunos, como Abuelita, siguen siendo la pared de su selección con 40. ¿Por qué?




