Excelente artículo, muy profusamente documentado. Historia y medicina unidas en una literatura más que aceptable. Enhorabuena y gracias por tu excelente trabajo. Un saludo
Qué importante la medicina en la historia y la historia en la medicina. Enhorabuena por acercarnos estas curiosidades que acontecieron hace unos poquitos de años.
Como historiadora y amante del Antiguo Egipto desde que recuerdo, me quito el sombrero, la reverencio y aplaudo. Hoy he amanecido con su 3er capítulo de su libro y ahora me acabado de quedar noqueada con este pedazo artículo impresionante. Suelo ver los videos de BBVA, ¡perdone! Ser humilde es un acto de auténtica fortaleza interior por su parte pero vamos, va a tener más visitas que la tumba de nuestro querido Tuntankamón.
Su humanidad, empatía, aprendizaje con un respeto por la historia que a pocos he conocido, sus conocimientos de medicina e ingeniería maridajes con su forma de pensar y expresar, su capacidad de investigar y cuestionar todo hasta encontrar el porqué....entre otras cientos de aptitudes la hacen realmente excepcional como pocos en este planeta.
Realmente de corazón, sinceramente, muchas gracias por toda su generosidad. Feliz Vida!!! A nosotros nos la hace muy feliz🤲🤲🤲🤲🤲🤲🤲🤲
Impresionante todo lo que has contado, conocía algo de la historia de Tutankamón, pero desconocía que sufriese esa enfermedad tan dolorosa. Míl gracias por compartir! 🤗👏🏻👏🏻👏🏻
Me ha encantado. Lo he leído dos veces. La interpretacion médica de las dolencias del pobre faraón me ha fascinado. Un gran artículo y un excelente trabajo. Muchísimas gracias.
Vincent: (Mirando un folleto con la máscara de oro) Oye, Jules, ¿te has fijado en el chaval este, el Tutankamón? Todo el mundo piensa que era un dios dorado, un tipo atlético cazando leones. Pero resulta que era un desastre ortopédico. Un "chaval con genética de saldo", dice la cirujana.
Jules: (Limpiándose las gafas de sol con la corbata) Es el poder de la propaganda, Vincent. El tipo tenía el pie izquierdo hecho un cristo. Necrosis ósea. Köhler II. El hueso colapsando sobre sí mismo porque le cortaron el riego. ¿Te imaginas el dolor, Vincent? Cada vez que ese pie tocaba el suelo del desierto, las terminaciones nerviosas gritaban como una rata en una trampa.
Vincent: Y el tío tenía ciento treinta bastones en la tumba. ¡Ciento treinta! Yo tengo un par de paraguas en casa y me sobran. La Traumatóloga dice que eso no es arqueología, es un dato clínico. El chaval los alternaba según el dolor del día. Tenía un arsenal ortopédico mientras en los relieves lo pintaban conduciendo carros. Es el puto filtro de Instagram del siglo XIV antes de Cristo.
Jules: Pero lo que me vuela la cabeza, Vincent, es por qué. Incesto, tío. Papá y mamá eran hermanos. Querían mantener la "pureza de sangre" y lo que consiguieron fue un código genético lleno de errores de sintaxis. Un coeficiente de consanguinidad de 0,25. Es el mismo que el de Carlos II, el último Habsburgo. El sistema se comió a sí mismo intentando ser "puro".
Vincent: (Dando un sorbo a su batido) Y mientras el faraón niño no podía ni caminar solo, ¿quién manejaba el cotarro? Un tal Ay y un general llamado Horemheb. Lo tenían ahí sentado en el trono como un muñeco de trapo, un cuerpo que ocupaba el espacio mientras ellos firmaban los decretos. "Un cuerpo en el trono mientras otros toman las decisiones". Me suena a muchas juntas de accionistas que conozco.
Jules: Es una Auditoría de Sistemas, Vincent. Ay era el superviviente, el tipo que sabía dónde estaban enterrados todos los cadáveres (metafóricamente... y probablemente de verdad). Se proclamó faraón en cuanto el chaval estiró la pata. Y luego Horemheb, el tipo del ejército, llega y borra a todos del mapa. Borra sus nombres, rompe sus estatuas... Damnatio memoriae. El tipo borró el historial de navegación de todo un país para que pareciera que él siempre estuvo al mando.
Vincent: Lo de la "farmacia del más allá" es un detalle de locos. Le metieron Ibuprofenos de la Edad de Bronce en la tumba. Cilantro, uvas, opio... Sabían que el pobre desgraciado iba a seguir sufriendo en la otra vida. Eso es amor... o es asegurarse de que el fantasma no vuelva quejándose de la espalda.
Jules: Es Gnosis Densa, Vincent. La Traumatóloga dice que "lo que finge estar unido ocupa el espacio de lo que podría estarlo de verdad". Se aplica a los huesos y se aplica a los imperios. El Imperio Nuevo estaba pegado con cartílago y mentiras. Tut era el "casi algo" del poder. Y cuando el hueso no pega a los seis meses, hay que operar. Horemheb fue el cirujano que entró con el hacha a limpiar la infección.
Vincent: (Silencio) ¿Sabes qué es lo más bizarro, Jules? Que el tipo sobrevivió tres mil años solo porque su tumba era tan pequeña y cutre que nadie se molestó en buscarla. La insignificancia fue su seguro de vida para la eternidad.
Jules: In Lak'ech, Tutankamón. Eres otro yo, pero con el pie peor y un visir más peligroso.
Doctora qué despliegue de rigor clínico e histórico nos acabas de regalar. Me ha fascinado esa forma de "abrir el cuerpo" de la historia para entender que Tutankamón no era solo un icono de oro sino un paciente complejo atrapado en un sistema político que necesitaba su fragilidad. Esa conexión entre la enfermedad de Köhler II y la biomecánica de un chaval de diecinueve años con "genética de saldo" es sencillamente brillante.
Desde la perspectiva de Salud Leona este caso es el ejemplo supremo de cómo la biología dicta la política. Ese arsenal de ciento treinta bastones no es solo arqueología; es el registro de un dolor crónico neuropático y mecánico que debió moldear cada segundo de la existencia del faraón. Mientras Ay y Horemheb movían los hilos del Estado el cuerpo de Tutankamón intentaba simplemente no colapsar bajo el peso de una consanguinidad que como bien dices actuó como un muro contra la vida.
Me ha parecido especialmente reveladora la comparativa con la mandíbula de los Habsburgo y Carlos II de España. Es el recordatorio definitivo de que la biología no entiende de títulos reales ni de divinidades: si juegas a la ruleta rusa con el genoma el resultado es siempre una quiebra de la salud.
Curiosamente hoy he publicado en Salud Leona un artículo que conecta con esta idea de los cuerpos que cargan con un peso que no les corresponde. Se titula El directivo que perdió la reunión antes de sentarse. Aunque no vive en el Antiguo Egipto este directivo moderno sufre una forma de "necrosis" vital, el agotamiento crónico y el estrés le roban la movilidad emocional y la capacidad de liderar su propia vida de la misma forma que el pie de Tutankamón le robaba su autonomía. Ambos son víctimas de sistemas que les exigen estar presentes mientras su biología se desmorona por dentro.
Si te apasiona desmenuzar la verdad que esconden los huesos y entender cómo nuestra herencia y nuestro entorno determinan quiénes somos realmente te invito a formar parte de nuestra manada suscribiéndote a Salud Leona. Aquí también nos gusta mirar bajo la superficie para encontrar el diagnóstico real.
Excelente artículo, muy profusamente documentado. Historia y medicina unidas en una literatura más que aceptable. Enhorabuena y gracias por tu excelente trabajo. Un saludo
Hola Julio, me alegro mucho de que te haya gustado.
Qué cantidad de cosas tan interesantes y además explicadas de manera sencilla para los que no somos médicos. Gracias🙂
Excelente. Datos, informaciones, investigacion.
Gracias por tomar este tiempo.
Chapeau!
Esta mujer es que le inspira a uno a ser feliz, ¡Qué entusiasmo lleno de conocimiento!. Gracias. Buena tarde.
Qué importante la medicina en la historia y la historia en la medicina. Enhorabuena por acercarnos estas curiosidades que acontecieron hace unos poquitos de años.
Muchas gracias, es un gusto que disfrutéis con el artículo.
Wow
Como historiadora y amante del Antiguo Egipto desde que recuerdo, me quito el sombrero, la reverencio y aplaudo. Hoy he amanecido con su 3er capítulo de su libro y ahora me acabado de quedar noqueada con este pedazo artículo impresionante. Suelo ver los videos de BBVA, ¡perdone! Ser humilde es un acto de auténtica fortaleza interior por su parte pero vamos, va a tener más visitas que la tumba de nuestro querido Tuntankamón.
Su humanidad, empatía, aprendizaje con un respeto por la historia que a pocos he conocido, sus conocimientos de medicina e ingeniería maridajes con su forma de pensar y expresar, su capacidad de investigar y cuestionar todo hasta encontrar el porqué....entre otras cientos de aptitudes la hacen realmente excepcional como pocos en este planeta.
Realmente de corazón, sinceramente, muchas gracias por toda su generosidad. Feliz Vida!!! A nosotros nos la hace muy feliz🤲🤲🤲🤲🤲🤲🤲🤲
Increíble artículo me encantó la sinergia entre el análisis médico y su relación en la historia.
Interesantísimo!!! Gracias, es un placer leer tus artículos.
Impresionante todo lo que has contado, conocía algo de la historia de Tutankamón, pero desconocía que sufriese esa enfermedad tan dolorosa. Míl gracias por compartir! 🤗👏🏻👏🏻👏🏻
Hola Angela, me alegro que te haya gustado, si quieres puedes suscribirte para seguir leyendo artículos de historia, si te gusta claro 😂😂
Alucino cada vez que te leo. Qué suerte haberte encontrado.
Excelente...historia, paleopatología, medicina comparativa con la actualidad...un baño de placer cultural . Gracias
Gracias a ti Hugo, ha sido una muy bonita colaboración.
Very nice
My Spanish is not as good as yours, but I agree with you about the importance of long-term doctoring.
I'm a retired general internist making myself useful in Honduras forb25 years.
Elder in extended multi-generational family x25 years, as well
Drdavidblack.substack.com
Pineapple fields, jungles, in the campos
Me ha encantado. Lo he leído dos veces. La interpretacion médica de las dolencias del pobre faraón me ha fascinado. Un gran artículo y un excelente trabajo. Muchísimas gracias.
Vincent: (Mirando un folleto con la máscara de oro) Oye, Jules, ¿te has fijado en el chaval este, el Tutankamón? Todo el mundo piensa que era un dios dorado, un tipo atlético cazando leones. Pero resulta que era un desastre ortopédico. Un "chaval con genética de saldo", dice la cirujana.
Jules: (Limpiándose las gafas de sol con la corbata) Es el poder de la propaganda, Vincent. El tipo tenía el pie izquierdo hecho un cristo. Necrosis ósea. Köhler II. El hueso colapsando sobre sí mismo porque le cortaron el riego. ¿Te imaginas el dolor, Vincent? Cada vez que ese pie tocaba el suelo del desierto, las terminaciones nerviosas gritaban como una rata en una trampa.
Vincent: Y el tío tenía ciento treinta bastones en la tumba. ¡Ciento treinta! Yo tengo un par de paraguas en casa y me sobran. La Traumatóloga dice que eso no es arqueología, es un dato clínico. El chaval los alternaba según el dolor del día. Tenía un arsenal ortopédico mientras en los relieves lo pintaban conduciendo carros. Es el puto filtro de Instagram del siglo XIV antes de Cristo.
Jules: Pero lo que me vuela la cabeza, Vincent, es por qué. Incesto, tío. Papá y mamá eran hermanos. Querían mantener la "pureza de sangre" y lo que consiguieron fue un código genético lleno de errores de sintaxis. Un coeficiente de consanguinidad de 0,25. Es el mismo que el de Carlos II, el último Habsburgo. El sistema se comió a sí mismo intentando ser "puro".
Vincent: (Dando un sorbo a su batido) Y mientras el faraón niño no podía ni caminar solo, ¿quién manejaba el cotarro? Un tal Ay y un general llamado Horemheb. Lo tenían ahí sentado en el trono como un muñeco de trapo, un cuerpo que ocupaba el espacio mientras ellos firmaban los decretos. "Un cuerpo en el trono mientras otros toman las decisiones". Me suena a muchas juntas de accionistas que conozco.
Jules: Es una Auditoría de Sistemas, Vincent. Ay era el superviviente, el tipo que sabía dónde estaban enterrados todos los cadáveres (metafóricamente... y probablemente de verdad). Se proclamó faraón en cuanto el chaval estiró la pata. Y luego Horemheb, el tipo del ejército, llega y borra a todos del mapa. Borra sus nombres, rompe sus estatuas... Damnatio memoriae. El tipo borró el historial de navegación de todo un país para que pareciera que él siempre estuvo al mando.
Vincent: Lo de la "farmacia del más allá" es un detalle de locos. Le metieron Ibuprofenos de la Edad de Bronce en la tumba. Cilantro, uvas, opio... Sabían que el pobre desgraciado iba a seguir sufriendo en la otra vida. Eso es amor... o es asegurarse de que el fantasma no vuelva quejándose de la espalda.
Jules: Es Gnosis Densa, Vincent. La Traumatóloga dice que "lo que finge estar unido ocupa el espacio de lo que podría estarlo de verdad". Se aplica a los huesos y se aplica a los imperios. El Imperio Nuevo estaba pegado con cartílago y mentiras. Tut era el "casi algo" del poder. Y cuando el hueso no pega a los seis meses, hay que operar. Horemheb fue el cirujano que entró con el hacha a limpiar la infección.
Vincent: (Silencio) ¿Sabes qué es lo más bizarro, Jules? Que el tipo sobrevivió tres mil años solo porque su tumba era tan pequeña y cutre que nadie se molestó en buscarla. La insignificancia fue su seguro de vida para la eternidad.
Jules: In Lak'ech, Tutankamón. Eres otro yo, pero con el pie peor y un visir más peligroso.
Doctora qué despliegue de rigor clínico e histórico nos acabas de regalar. Me ha fascinado esa forma de "abrir el cuerpo" de la historia para entender que Tutankamón no era solo un icono de oro sino un paciente complejo atrapado en un sistema político que necesitaba su fragilidad. Esa conexión entre la enfermedad de Köhler II y la biomecánica de un chaval de diecinueve años con "genética de saldo" es sencillamente brillante.
Desde la perspectiva de Salud Leona este caso es el ejemplo supremo de cómo la biología dicta la política. Ese arsenal de ciento treinta bastones no es solo arqueología; es el registro de un dolor crónico neuropático y mecánico que debió moldear cada segundo de la existencia del faraón. Mientras Ay y Horemheb movían los hilos del Estado el cuerpo de Tutankamón intentaba simplemente no colapsar bajo el peso de una consanguinidad que como bien dices actuó como un muro contra la vida.
Me ha parecido especialmente reveladora la comparativa con la mandíbula de los Habsburgo y Carlos II de España. Es el recordatorio definitivo de que la biología no entiende de títulos reales ni de divinidades: si juegas a la ruleta rusa con el genoma el resultado es siempre una quiebra de la salud.
Curiosamente hoy he publicado en Salud Leona un artículo que conecta con esta idea de los cuerpos que cargan con un peso que no les corresponde. Se titula El directivo que perdió la reunión antes de sentarse. Aunque no vive en el Antiguo Egipto este directivo moderno sufre una forma de "necrosis" vital, el agotamiento crónico y el estrés le roban la movilidad emocional y la capacidad de liderar su propia vida de la misma forma que el pie de Tutankamón le robaba su autonomía. Ambos son víctimas de sistemas que les exigen estar presentes mientras su biología se desmorona por dentro.
Si te apasiona desmenuzar la verdad que esconden los huesos y entender cómo nuestra herencia y nuestro entorno determinan quiénes somos realmente te invito a formar parte de nuestra manada suscribiéndote a Salud Leona. Aquí también nos gusta mirar bajo la superficie para encontrar el diagnóstico real.
Un abrazo de león 🦁✨