Artrosis vs artritis
Por qué Renoir pintaba con las manos destrozadas (y por qué importa que lo sepas)
En 1912, Pierre-Auguste Renoir tenía las manos tan deformadas que necesitaba que alguien le atase el pincel entre los dedos para poder trabajar. Sus articulaciones parecían nudos retorcidos, la piel tirante sobre huesos que sobresalían en ángulos imposibles. Cada pincelada le costaba un dolor insoportable.
Y aun así, seguía pintando.
Sus últimos cuadros son una explosión de color, de vida, de luz mediterránea. Les Grandes Baigneuses, pintado cuando ya apenas podía sostener el pincel, es una obra maestra de 110x160 cm que le llevó tres años. Nadie que lo viera podría imaginar que salió de unas manos que parecían más bien las raíces de un olivo centenario que extremidades humanas.
Pero aquí viene lo que casi nadie te cuenta: Renoir NO tenía artrosis. Tenía artritis reumatoide.
Y no, no es lo mismo. Ni de lejos.
El problema es que todo el mundo lo confunde
Me duelen las articulaciones, debe ser artritis... o artrosis... o como se llame.
Escucho esta frase al menos tres veces por semana en consulta. Y lo entiendo: ambos términos suenan parecido, afectan a las articulaciones, generan dolor y limitación. Pero representan procesos biológicos COMPLETAMENTE distintos.
Y confundirlos no es solo un error semántico que queda bien en las conversaciones de ascensor: puede significar años de tratamiento equivocado.
La diferencia entre artrosis y artritis reumatoide es tan grande como la diferencia entre un edificio que se desmorona por el paso del tiempo y uno que está siendo demolido con explosivos desde dentro.
Así que vamos a dejarlo claro de una vez por todas.
Artrosis: cuando tu cuerpo se desgasta (y no hay villano que culpar)
La artrosis, también llamada osteoartritis o enfermedad degenerativa articular, es la enfermedad articular más frecuente del mundo entero y una de las principales causas de invalidez en personas mayores de 65. Según la OMS, afecta a más del 10% de los hombres y al 18% de las mujeres mayores de 60 años en todo el planeta.
¿Qué sucede exactamente en la artrosis?
El cartílago articular es ese tejido brillante, resbaladizo y elástico que recubre los extremos de los huesos dentro de una articulación. Su función es permitir que se deslicen suavemente uno sobre otro, como patinadores sobre hielo, absorbiendo impactos y distribuyendo cargas.
En la artrosis, este cartílago se va deteriorando. Se vuelve áspero, se agrieta, se adelgaza. En casos avanzados, desaparece por completo.
El cuerpo intenta repararlo constantemente. De hecho, en las primeras fases de la artrosis hay un aumento de la actividad metabólica del cartílago: los condrocitos (las células del cartílago) trabajan a destajo intentando producir matriz extracelular nueva. Pero es una batalla perdida. La degradación va más rápido que la reparación.
Además, el hueso subcondral (el que está justo debajo del cartílago) empieza a engrosarse y a formar esos famosos “picos de loro” u osteofitos que se ven en las radiografías. No son decorativos: el hueso intenta estabilizar la articulación dañada, pero lo único que consigue es limitar aún más el movimiento.
¿Cómo saber si es artrosis?
El dolor de la artrosis es mecánico. Esto significa que aparece o empeora con el uso de la articulación y mejora con el reposo. Es como ese crujido de la escalera vieja de madera: silencio total por la noche cuando nadie la pisa, pero cada vez que subes o bajas durante el día, ahí está el ruido y la queja.
Un paciente con artrosis de rodilla puede pasar toda la noche tranquilo, pero en cuanto empieza a caminar por la mañana, el dolor aparece. Cuanto más camina, más le duele. Se sienta a descansar 20 minutos y mejora. Es predecible.
Además, suele ser asimétrica: afecta una rodilla pero la otra está bien, o tienes artrosis en la cadera derecha pero la izquierda funciona perfectamente.
La rigidez matutina existe, pero es breve: entre 10 y 30 minutos. Te levantas un poco agarrotado, como oxidado, pero en el tiempo que tardas en ducharte y desayunar, ya estás razonablemente funcional. Incómodo, dolorido, pero operativo.
También es característico ver esos nódulos duros en los dedos: los nódulos de Heberden (en las articulaciones distales, las más cercanas a las uñas) y los nódulos de Bouchard (en las articulaciones intermedias). Suenan a apellidos de aristócratas franceses del siglo XIX, pero en realidad son simplemente hueso y tejido fibroso creciendo donde no debería, formando esas protuberancias que deforman los dedos y hacen que quitarse los anillos sea una odisea.
Artritis reumatoide: cuando tu cuerpo se declara la guerra a sí mismo
Ahora imaginemos algo completamente diferente.
Imagina que el sistema de seguridad de tu casa, ese que instalaste para protegerte de ladrones y que costó un dineral, de repente sufre un cortocircuito y decide que las paredes, las vigas, las tuberías... todo eso es el verdadero enemigo. Y empieza a derribarlas.
Bienvenido al fascinante y terrorífico mundo de las enfermedades autoinmunes.
En la artritis reumatoide (AR), tu sistema inmunitario (diseñado para defenderte de virus, bacterias y células cancerosas) se confunde de enemigo y ataca el tejido sinovial que recubre tus articulaciones. No sabemos exactamente por qué sucede. Hay factores genéticos (ciertos genes HLA aumentan el riesgo), factores ambientales (el tabaco multiplica por tres las probabilidades), factores hormonales (afecta tres veces más a mujeres que a hombres), pero el desencadenante exacto sigue siendo un misterio médico.
¿Qué sucede exactamente en la artritis reumatoide?
Lo que ocurre dentro de la articulación es una cascada inflamatoria compleja y devastadora.
Los linfocitos T y B (soldados del sistema inmunitario) infiltran la membrana sinovial. Liberan citoquinas proinflamatorias (TNF-alfa, IL-1, IL-6) que reclutan más células inflamatorias. La membrana sinovial, que normalmente es una capa finísima, se engrosa hasta convertirse en un tejido agresivo llamado pannus.
El pannus actúa como un invasor silencioso y despiadado: se adhiere al cartílago y al hueso, y empieza a erosionarlos mediante la liberación de enzimas (colagenasas, metaloproteasas). Es como si tuvieras ácido disolviendo tus articulaciones desde dentro, muy lentamente, día tras día.
Con el tiempo, el cartílago desaparece, el hueso se erosiona, los ligamentos se debilitan, los tendones se deslizan de su posición. Las articulaciones se deforman: aparecen las manos en “ráfaga cubital” (dedos desviados hacia fuera), la deformidad en “cuello de cisne”, los dedos en “boutonnière”.
Esto es lo que tenía Renoir. Por eso sus manos parecían ramas secas de un árbol.
¿Cómo saber si es artritis reumatoide?
Primero: el dolor es inflamatorio, no mecánico. Esto cambia todo.
El dolor inflamatorio te despierta a las 3 de la madrugada. Te duele MÁS cuando estás en reposo que cuando te mueves. De hecho, muchos pacientes describen que el dolor mejora a medida que van moviéndose durante el día (aunque el cansancio acumulado pesa al final). Es ese dolor profundo, pulsátil, que parece venir de dentro del hueso y que no cede con el reposo.
Segundo: la rigidez matutina es prolongada. No son 10 minutos de “uy, estoy agarrotado y me cuesta arrancar”. Es levantarte y no poder abrir el grifo durante media hora. No poder abrochar botones. No poder preparar el café. Sentir que tus manos no te pertenecen, que están hinchadas, rígidas, inútiles durante la primera hora (o dos, o tres) del día.
Esta rigidez matutina prolongada es tan característica de la AR que es uno de los criterios diagnósticos del American College of Rheumatology. Si dura más de una hora, enciende todas las alarmas.
Tercero: la distribución es simétrica. Si te duele la muñeca derecha, apuesto lo que quieras a que también te duele la izquierda. Si se inflama el segundo y tercer metacarpofalángico de una mano, se inflamarán en la otra. El sistema autoinmune no discrimina entre derecha e izquierda: si ataca un lado, ataca el espejo.
Además, la AR tiene predilección por articulaciones pequeñas: manos, muñecas, pies. Es menos frecuente que empiece por las rodillas o las caderas (aunque puede afectarlas en fases avanzadas). Las articulaciones interfalángicas proximales (las del medio de los dedos) y las metacarpofalángicas (los nudillos) son sus dianas favoritas.
Y hay un detalle curioso: la AR respeta las articulaciones interfalángicas distales (las más cercanas a las uñas). Precisamente las que SÍ afecta la artrosis. Es como si ambas enfermedades hubieran firmado un pacto de no agresión territorial.
La historia escondida en las manos de Renoir
Cuando observas los últimos autorretratos de Renoir, cuando lees las descripciones de sus contemporáneos, el diagnóstico salta a la vista para cualquier reumatólogo.
Henri Matisse, que lo visitó en 1917, describió cómo Renoir tenía las manos “completamente deformadas, con los dedos retorcidos”. El marchante Ambroise Vollard escribió que los pinceles debían ser colocados entre sus dedos porque ya no podía sostenerlos. El fotógrafo Albert André documentó esas manos en imágenes que son clínicamente reveladoras: articulaciones metacarpofalángicas hinchadas, desviación cubital, deformidades típicas de AR avanzada.
Renoir desarrolló los primeros síntomas hacia 1898, con unos 57 años. Empezó con rigidez y dolor en las manos. En 1903 ya necesitaba bastones para caminar. En 1912 estaba en silla de ruedas. Murió en 1919, tras más de 20 años conviviendo con una enfermedad que lentamente le fue robando la movilidad.
Pero hay algo extraordinario en todo esto: nunca dejó de pintar.
Incluso cuando el dolor era insoportable, cuando sus dedos parecían garras inservibles, seguía pidiendo que le prepararan el caballete, que le ataran el pincel. Sus últimas obras como Las bañistas (1918-1919) son luminosas, vitales, llenas de vida. No hay rastro del dolor en los lienzos.
Cuando sus amigos le suplicaban que descansara, que dejara de torturarse, Renoir respondía:
“La douleur passe, la beauté reste”
(El dolor pasa, pero la belleza permanece).
Hay algo que trasciende la medicina, los diagnósticos, las enfermedades autoinmunes. Es la pulsión creativa resistiendo cuando el cuerpo se desmorona.
Pero (y aquí viene la traumatóloga que llevo dentro) si Renoir hubiera nacido 50 años más tarde, con acceso a metotrexato, a anti-TNF, a los fármacos biológicos que tenemos hoy... probablemente habría pintado el doble. Sin dolor. Sin que nadie tuviera que atarle el pincel a los dedos. Con manos funcionales hasta el final.
Por qué esta diferencia puede cambiar tu vida
Porque el tratamiento para “frenar el desgaste” es RADICALMENTE distinto al tratamiento para “calmar el ataque inmunitario”.
La artrosis se trata con fisioterapia, ejercicio adecuado, pérdida de peso si hay sobrecarga articular, analgésicos cuando es necesario, y en casos avanzados, cirugía (prótesis de rodilla, cadera, etc.). No hay medicamentos que regeneren el cartílago (por mucho que te vendan). Se trata de ralentizar el proceso, aliviar síntomas, mantener función.
La artritis reumatoide, en cambio, requiere fármacos modificadores de la enfermedad (DMARDs): metotrexato, leflunomida, sulfasalazina. Si no responden, pasamos a terapias biológicas: anti-TNF (adalimumab, etanercept), anti-IL6 (tocilizumab), inhibidores de JAK. Son medicaciones potentes que frenan la respuesta autoinmune antes de que destruya las articulaciones.
Y aquí está el dato clave: el tiempo importa. Cuanto antes se diagnostica y trata la AR, mejor es el pronóstico. Si empezamos tratamiento en los primeros 3-6 meses desde el inicio de síntomas (la “ventana de oportunidad”), podemos prevenir el daño articular irreversible.
Confundir artrosis con AR (o viceversa) no es un error inocente. Es la diferencia entre preservar tus articulaciones funcionales o perderlas.
Más allá de Renoir: una historia que se repite
Renoir no fue el único artista que padeció artritis reumatoide.
Raoul Dufy, el pintor fauvista francés, también desarrolló AR severa en sus últimos años. A diferencia de Renoir, Dufy tuvo la suerte de vivir en la era de los primeros tratamientos con corticoides. En 1950, cuando ya apenas podía moverse del dolor, fue tratado con cortisona (que acababa de descubrirse). La mejora fue tan espectacular que pudo volver a pintar. Sus últimas obras, creadas entre 1950 y 1953, son testimonio de lo que la medicina puede hacer cuando llega a tiempo.
La diferencia entre ambos artistas no fue solo la suerte de nacer en épocas diferentes. Fue tener acceso a tratamiento específico para una enfermedad específica.
La lección (y lo que tienes que hacer)
Si te levantas con rigidez que dura más de una hora, si el dolor te despierta de noche, si ambas manos (o rodillas, o tobillos) te duelen a la vez, si notas las articulaciones hinchadas y calientes: no es “cosa de la edad”.
Puede ser tu sistema inmunitario declarándole la guerra a tus articulaciones.
Y cuanto antes lo detectemos, antes podemos frenarlo.
La medicina ha avanzado una barbaridad desde los tiempos de Renoir. Hoy tenemos herramientas para diagnosticar temprano (factor reumatoide, anti-CCP, ecografía articular, resonancia) y tratamientos que pueden cambiar el curso de la enfermedad.
Pero solo funcionan si llegas a tiempo.
PD: Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No sustituye la consulta con un profesional sanitario. Si presentas dolor articular persistente, rigidez matutina prolongada, o cualquier síntoma descrito en este texto, consulta con tu médico.
Fuentes
Estadísticas y prevalencia de artrosis:
Organización Mundial de la Salud (OMS) - Ficha técnica sobre artrosis
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/osteoarthritisCarmona L, Ballina J, Gabriel R, Laffon A. “Epidemiología, repercusión clínica y objetivos terapéuticos en la artrosis”. Revista Española de Reumatología. 2021.
https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-80462021000100004Sociedad Española de Reumatología (SER) - “La artrosis supone un problema de salud pública a nivel mundial”. 2023.
https://www.ser.es/la-artrosis-supone-un-problema-de-salud-publica-a-nivel-mundial/
Estadísticas y prevalencia de artritis reumatoide:
Organización Mundial de la Salud (OMS) - Ficha técnica sobre artritis reumatoide
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/rheumatoid-arthritisCardiel MH, Rojas-Serrano J. “Perfil epidemiológico de la artritis reumatoide”. PMC - PubMed Central. 2023.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10599789/Carmona L, González-Álvaro I, Balsa A, Belmonte MA. “Epidemiología de la artritis reumatoide”. Revista Española de Reumatología. 2002.
https://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-reumatologia-29-articulo-epidemiologia-artritis-reumatoide-13029550
Renoir y su artritis reumatoide:
Kowalski E, Mankovskis K, Pettit J, Chung KC. “Impairment and disability: Renoir’s adaptive coping strategies against rheumatoid arthritis”. PMC - PubMed Central. 2012.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3508015/Zeidler H. “Painting and sculpturing with ‘broken’ hands: the victory of Renoir”. PMC - PubMed Central. 2012.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3392673/Open Culture - “Astonishing Film of Arthritic Impressionist Painter, Pierre-Auguste Renoir (1915)”. 2017.
https://www.openculture.com/2012/07/astonishing_film_of_arthritic_impressionist_painter_pierre-auguste_renoir_1915.html
Raoul Dufy y tratamiento con cortisona:
Canillas del Rey F, Canillas Arias M. “Raoul Dufy: color y resiliencia en la lucha contra la artritis reumatoide”. Reumatología Clínica. 2025.
https://www.reumatologiaclinica.org/es-raoul-dufy-color-resiliencia-lucha-articulo-S1699258X25000336Valenzuela F. “El Arlequín en Venecia” 1938: Raoul Dufy (1877–1953)”. Revista Médica Clínica Las Condes. 2014.
https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-articulo-el-arlequin-venecia-1938-raoul-S071686401470121X
Información general diferencial artrosis vs AR:
González-Álvaro I, Carmona L. “Artritis reumatoide: epidemiología e impacto sociosanitario”. Reumatología Clínica. 2018.
https://www.reumatologiaclinica.org/es-artritis-reumatoide-epidemiologia-e-impacto-articulo-X1699258X18628548




Te he descubierto hace poco pero que buenas tus publicaciones!! 😍
Me ha encantado el artículo. Mi madre tenía AR y me ha tocado tan de cerca el escrito... Enhorabuena y muchas gracias!!!!!!